He decidido tomarme un descanso de tanta crisis y de tanto decaimiento y he decidido viajar con la imaginación a Berlín. No conozco la ciudad, esta es una afirmación de perogrullo, conozco mi barrio y poco más. Sin embargo a veces me permito hacer viajes pero solo imaginarios. No confundir con viajes astrales o lisérgicos o de otro tipo. Decía que en esta ocasión se me ha ocurrido ir, atención al nombrecito, al “Propeler Island City Lodge” hotel de 27 habitaciones dedicadas a una rareza diferente. Las imágenes que aparecen en su página son pequeñas con el objetivo de aumentar el efecto sorpresa del viajero. Deben ser mantenidas en secreto y no divulgarlas. Que esto no salga de aquí.
He decidido alojarme en la habitación de la fotografía, que es la única cuádruple y que se llama “Upside Down” (Al revés). Tiene una habitación puesta en el techo con su cama, mesa, alfombra a cuadros y más cosas y abajo en el suelo la cama de dormir. Quien dice dormir dice cualquier otra cosa. El efecto es que tumbado se tiene la sensación de estar colgado del techo, porque ves el suelo. ¿Curioso no?. Despertar por la mañana y encontrarte mirando al suelo, como si se estuvieras regresando de un viaje astral chungo. Normalmente en viajes extracorpóreos se aprecia el propio cuerpo al regresar, pero en este caso lo único que se ve es la cama vacía. Pretendes volver a tu cuerpo y ya no lo tienes, se te ha quedado por el camino. Evidentemente si el whisky de por la noche no es de cierta categoría, la resaca puede originar este tipo de efectos y peores. Por eso la víspera es aconsejable moderarse.
Otras habitaciones están dedicadas al silencio, a la libertad (en una celda), a dormir en la jungla o al cuarto de la abuela que tiene ducha en el armario.
Solo si váis a Berlín.
Solo si váis a Berlín.

