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martes, 28 de enero de 2014

El curioso incidente del perro a medianoche – Mark Haddon





El curioso incidente del perro a media noche comienza como una novela policial y acaba con la vida pasando por encima a sus protagonistas. Pero la novedad es que el relato está contado desde el punto de vista de un niño con síndrome de Asperger que es un tipo de autismo, que es una forma diferente y quizá algo más limitada de ver la vida.

Y está bien porque el autor es capaz de hacernos partícipes de las vicisitudes del chaval visto desde dentro, pero con la lógica del lector que es probable que no tenga síndrome alguno. Para Christopher Boone su vida está regida por estrictas normas mentales,  aunque con una capacidad para el análisis fuera de lo normal. Ese síndrome, ese conjunto de causas que prefigura una enfermedad, no impide que sea un fuera de serie en  matemáticas o en todas aquellas cosas que impliquen lógica o rutina. Los asuntos rutinarios y las repeticiones son parte inseparable de su forma de enfrentarse a la vida y todas aquellas personas o cosas que las infringen caen automáticamente fuera de su mundo.

Hacia la mitad del libro se resuelve el caso del asesinato del perro y la novela sigue por los derroteros que han estado apuntados desde su inicio y de los que no sospechamos sus consecuencias. Parece un divertimento pero no lo es, y cuando la novela termina puedo imaginarme que la vida de los protagonistas va a seguir siendo difícil e incierta. También muestra la incapacidad para comunicarse y el esfuerzo para no dejar de intentarlo.



jueves, 27 de junio de 2013

Sin Blanca en París y en Londres – George Orwell




 
Durante estos días y muy a mi pesar he tenido tiempo para leer. No es que haya estado en la cárcel o de vacaciones. Ha habido momentos a lo largo del día que me han permitido recuperar libros que tenía almacenando polvo en la estantería. Este tenía una gruesa capa adquirida durante años y es curioso porque el autor es un viejo amigo.

De Orwell leí de joven lo que se suele leer, lo de la granja y ese otro de 1984. He de reconocer que ambos me atraparon y me dejaron un recuerdo de persona próxima pero no había vuelto a asomarme a su mundo. Un Viernes determinado tuve que salir corriendo de casa y pude agarrar el primero que vi “Sin blanca en París y Londres” y es un libro que me llamó la atención por esos intangibles que hacen grandes las cosas. Una de ellas es la mirada. Porque Orwell tiene una forma de mirar a las personas y a las situaciones muy particular. Se puede decir que es una forma fácilmente comprensible y sin afectación lo cual agradezco. Y con un considerable sentido del humor.

Este libro aunque figure como novela, realmente es una crónica de la pobreza y de la vida de las personas que tienen empleos que no desea hacer nadie o directamente de aquellos habituales de las casas de caridad y beneficencia y de sus precarias condiciones de vida. Porque se trata de algo parecido a un peregrinaje hacia ninguna parte. Y aunque la tesis que maneja el libro es desoladora con poco o ningún atisbo para la esperanza, Orwell se acerca a esas personas intentando ponerse en su lugar, intentando comprenderlas y aún intentando ser uno de ellos. Hacia el final del libro incluso el propio autor considera que lo único que ha podido lograr es una aproximación de todas esas gentes que viven en el arroyo y manifiesta su interés de seguir profundizando en ese testimonio vital.
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Me iré poniendo al corriente de todos vuestros blogs sin prisa, sin tardanza. Gracias por pasaros por aquí.

martes, 4 de diciembre de 2012

Escucha Esto - Alex Ross





“Escucha esto” es una recopilación de veinte artículos musicales escrito por Alex Ross, crítico de la revista New York Times.  La temática está elegida según el criterio del autor mezclando música clásica, pop, no música o ruido.  He de decir que no se leer música en un pentagrama por lo que aunque en muchos casos la intención del autor es intentar explicar un determinado pasaje sin escribir notación musical, en otros resulta imprescindible su escritura, por lo que esa información se pierde inexorablemente. El autor resuelve estas carencias del lector volviendo al punto previo a la explicación para continuar el hilo narrativo.

El libro está estructurado en perfiles de compositores (Mozart, Schubert, Bramhs), intérpretes clásicos (Pekka Salonen, Marian Anderdon), músicos actuales (Radiohead, Bjork, Bob Dylan), hacedores de música, ruido, vanguardias (John Luther Adams, John Cage) y reportajes sobre el Marlboro College o el instituto Malcolm X Shabazz. Etiquetas para decir que todos se dedican a la música.  A excepción de los compositores clásicos donde se centra más en pasajes técnicos,  el resto me ha resultado de lectura muy amena y me ha provocado el  interés  por saber más. En especial me ha llamado la atención el artículo dedicado a Radiohead, grupo que conocía solo de alguna canción y que resultan tratados poco menos que como hacedores de prodigios o Bjork que siempre me había parecido un rollo pero de la que me llamó la atención su vocación por experimentar o por aprender con coros, con ruidos o con lo que sea. Sobre Bob Dylan predomina lo críptico de las letras y de su personalidad.

En general el libro actúa como una guía para descubrir autores, músicas, estilos. Algo que antes resultaba indiferente, después de leer determinados pasajes adquiere un significado.

El autor pone a disposición del lector una página web donde se encuentran buena parte de las músicas a las  que hace referencia y sirve para comprender el alcance de las explicaciones. Esto permite bucear entre las músicas y coger referencias que llaman a otras referencias y otros autores, haciendo que el libro no se termine cuando lo cerramos.

La dificultad de la tarea aparece descrita en el prólogo donde según dice Martin Mull “Escribir sobre música es como bailar sobre arquitectura”. A pesar de lo cual logra transmitir  la sensación de haber descrito una gran aventura.

miércoles, 24 de octubre de 2012

Tim Burton, Vathek y la intuición





Me sorprendió el comentario que sobre Tim Burton expresó su profesor de colegio cuando le preguntaron cómo era Tim de pequeño. Su respuesta fue: “era un niño normal”. Justo como pensábamos que iba a ser. El periodista le insistió sobre su indumentaria o sobre su estilo de corte de pelo. “Era un niño aplicado, pero normal en todo.” Parece que por su aspecto nada hacía presagiar esa inventiva desbordante y por su puesto nada que ver con ese look de pelo cardado, colgandero y electrificado. Eso vino después. Seguramente cuando fue tomando conciencia de su identidad.

Tim Burton nación en Burbank ciudad que se encuentra en California y donde difícilmente se diferencia el invierno del verano.  Inmediatamente recuerdo las imágenes lúgubres de sus películas de dibujos animados y la sensación de frío que transmiten algunas de sus escenas cuando no la película entera. Ni aún desarrollándose en verano se podría atribuir calor a esa imaginería. Y sin embargo Burton pasó su infancia en una permanente primavera. No deja de ser paradójico que la imaginación pueda llevar a crear otros lugares ajenos a los lugares comunes, como si el artista supiera los secretos del frío y las oscuridades. Otro detalle a tener en cuenta es la arquitectura de sus ciudades. En “La Novia Cadáver”, sus calles me llevaron a Praga o al menos a la imagen que yo tengo de Praga. Pero me resulta insólito admitir que esa percepción se puede tener viviendo en California. Es sorprendente que determinadas certezas sean fruto únicamente de la imaginación.

Algo de esto se encuentra en Vathek, novela escrita por William Beckford cuando tenía 21 años, a finales de 1782. Se da el caso de que es una novela influida por “Los cuentos de las mil y una noches”, donde se detallan las aventuras del califa Vathek en la búsqueda de la inmortalidad y donde se describen con detalle calles, comercios y barrios de ciudades árabes, así como formas de vida por un autor que nunca había estado allí, pero explicado con un conocimiento y un rigor que a la lectura pareciera que no hubiera salido de los sitios que relata.

Mezcla extraña  esta de Burton y Beckford

martes, 2 de octubre de 2012

Barceló en el Himalaya




Miquel Barceló ha publicado un cuaderno de impresiones y pinturas sobre sus viajes por el Himalaya, se titula "Cuadernos del Himalaya". Sospecho que es un ejemplar que ojearé cuando pase por alguna de las librerías que hay en Madrid. Me entero del acontecimiento a través de una entrevista en el diario El País, que estimula a viajar y a conocer. En ella Barceló habla de países, de ideas pictóricas, de filosofía.

Dice Barceló “La pintura casi más perfecta que conocemos es la más antigua. Es una ironía y, a la vez, una certeza. Los últimos descubrimientos indican que el pasado y el futuro son casi lo mismo.” Recuerdo que esa misma idea aparece en algunos relatos de “Crónicas Marcianas” del recientemente fallecido Bradbury y tiene reminiscencias a Kubrick en 2001 y otros lugares donde la idea toma forma. Avanzar en la evolución para llegar al comienzo. Algo así como si la sabiduría estuviera desde un principio en nosotros y permaneciera. Es como si entre el principio y el final solo hubiera una profunda sima. Prefiero creer que la sabiduría está en nosotros, pero que a nuestro alrededor y en nosotros mismos hay demasiado ruido como para poder darnos cuenta.

Las pinturas a las que se refiere el pintor son las de la cueva de Chauvet, se puede ver “La cueva de los sueños olvidados” película que trata precisamente de estas pinturas. Comentaba sobre el ruido. El sitio donde más tiempo han persistido ha sido dentro de una cueva durante veinte mil años. A lo mejor el silencio tiene algo que ver en la duración de las cosas. 

Otro de los lugares que visitamos son los Acantilados de Bandiagara, donde viven los Dogón en Mali, lugar donde el artista ha pasado largas temporadas. Este paisaje es un sitio aislado por grandes barrancos, donde en su interior viven casi en la clandestinidad esta tribu animista, se nos dice igual que los Moi de Vietnam. Parece que la oscuridad de las cuevas va unido al aislamiento voluntario por encontrar algo parecido a la verdad.

En el camino de la entrevista se encuentra similitudes entre Matisse de 1910 y las pinturas del Himalaya y la gran creatividad del primer cubismo. Leyendo las impresiones de Barceló acierto intuir que no ha perdido la capacidad de apasionarse ni de sorprenderse. Que encuentra un mundo donde los trazos y las ideas están interrelacionados, donde el pasado es mañana y hoy es  todo lo que se puede tener. 



lunes, 17 de septiembre de 2012

Confesiones de un camarero - Steve Dublanica





Algunos de los más importantes descubrimientos bibliográficos  los he encontrado en hipermercados. Ni siquiera la existencia del libro electrónico me ha desenganchado la costumbre de saber lo que se vende en las ediciones de bolsillo. Es una manía y una necesidad no desear todo aquel libro que cueste más de diez euros. Lo último ha sido estas “Confesiones de un camarero”. Hay quien piensa que los libros eligen a sus lectores.

Estas confesiones tienen su origen en un blog, “The Waiter”, donde de forma anónima Steve Dublanica contaba el día a día como maitre de un restaurante de lujo. Según estimaciones del autor la mayoría de los clientes que van a un restaurante lo hacen para que les den de comer. El resto son psicópatas. El blog era anónimo porque trata mayormente de estos últimos. También sale Russell Crowe. El autor consideró con buen criterio que era mejor que ni la dirección ni los clientes supiesen su nombre.

En el libro se habla sobre las cosas cotidianas de un restaurante desde la perspectiva del camarero. En un restaurante está la realidad vista desde el punto de vista del camarero y la del cliente. Del que mira y del que es mirado. Lo normal es conocer el punto de vista del cliente. Al terminar de leer este libro sabemos algo más del otro lado.

Nos enteramos de las relaciones con los compañeros, de las tiranteces con el personal de cocina y sobre todo se habla de las relaciones con los clientes, que son clasificados por la propina que dejan.

Las propinas son la consecuencia en la que piensa todo camarero de Nueva York. Su carácter, maneras, indumentaria y hasta la forma de caminar van en dirigidas a rentabilizar el servicio por cada mesa. Se sabe que el cincuenta por ciento de la clientela deja una cantidad constante, se les trate bien o mal, en torno al quince por ciento. Un camarero es de primera fila cuando el ochenta por ciento de los clientes deja el quince por ciento del coste de la factura en propinas. Se da por supuesto que el protagonista de la historia ha estado cerca o incluso ha llegado a ese ochenta.

Es un libro escrito con cariño, con diálogos ingeniosos y mordaces y con conocimiento de lo que cuenta. No hay motivo de impostura habiendo una buena propina de por medio.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

La Fiesta del Chivo - Vargas Llosa





Una de las satisfacciones que me reservé hasta la terminación de  “La Fiesta del Chivo” de Vargas Llosa fue la de buscar en internet los rostros de los personajes no imaginarios que aparecen reflejados en el libro. Urania Cabral, “La inmundicia viviente”  y “el Constitucionalista Beodo” son imaginarios. Me reservé para el final los rostros de Leónidas Trujillo, del Dóctor Balaguer, Abbes Garcia, Antonio Imbert, Antonio de la Maza y de tantos otros. 

Como suele ser habitual, no hay una correlación entre el físico que imaginamos de las personas y lo que la imagen nos muestra. Cuando se busca la cara de Abbes, lo que se espera encontrar es el vivo retrato del mal, pero lo que la fotografía nos muestra es solamente un retrato y todas las vilezas van incorporadas en lo que sabemos del sujeto.

El libro es un entramado de realidad y de ficción cuyo resultado es el de aplicar una lente de aumento sobre lo grande y sobre lo pequeño, sobre la sociedad y sobre las personas, sobre los sentimientos y sobre el mal. Es necesario, no solamente citar el mal, hay que mostrar los horrores de una dictadura, de unos cargos y de unas personas, hasta llegar a la herida sangrante o el grito angustioso lanzado en la oscuridad de una celda, en el vacío de la tortura. 

El libro se lee desde el conocimiento de los hechos como si mirásemos la tierra devastada desde una colina con la seguridad de que pocas cosas quedaron en pie y de que sus efectos todavía se mantienen. El punto de vista es el de las personas que han sobrevivido y no se han recuperado. Es como la recuperación de un monte después de un incendio o de la ciudad después de un terremoto, pues algo de eso o más, sucede cuando un conjunto de personas viven sometidos al arbitrio y a la voluntad más primaria de los unos sobre los otros. La recuperación necesariamente es lenta y dolorosa y los sentimientos, incluso los mejores, fueron arrastrados o van siendo arrastrados hasta que no se llega a conocer la vileza, el servilismo de unos sobre los otros. Por que una de las lecturas que no por sabida es menos tremenda es que el sometimiento envilece, en mayor o menor medida a todos los que forman parte del teatrillo.

El libro nos habla de una dictadura y de todas las dictaduras. De las que fueron y de las que siguen siendo. Trata sobre la rebeldía y sobre la autoridad. También sobre un concepto que no debería ser necesariamente terrible, la lealtad. Nada resulta peor a un dictador que la falta de lealtad. Y es un concepto que se extiende también a otros muchos ámbitos de la sociedad como la empresa o los partidos políticos aunque sean democráticos. Pero la diferencia es clara, si se falta a la lealtad en el primero de los casos se recibe la muerte o la pica, en el segundo y el tercero se puede salir indemne e incluso fortalecido. Se debe observar que no deja de ser una posibilidad, que se puede salir si se desea salir. Que a veces lo verdaderamente terrible no es el dictador si no todos aquellos que permiten y que dar poder y autoridad al  sujeto.

Hacía mucho tiempo que una novela no me enganchaba como las novelas que leía cuando era joven al estilo de Madame Bovary, Rojo y Negro o incluso sobre Sobre Héroes y Tumbas,  leídas en la juventud y en la ingenuidad. Con estructura poliédrica y esa forma de narrar donde el autor es invisible o lo que es lo mismo oculto detrás de cada personaje y de cada revuelta

sábado, 2 de julio de 2011

La Agonía de Francia - Chaves Nogales





¿Cómo es posible que Francia, que era una potencia mundial en 1940 opusiera tan escasa resistencia al empuje nazi?. A esta pregunta trata de dar respuesta Chaves Nogales en su condición de periodista y exiliado.
A lo largo de doscientas páginas expone el proceso de descomposición interna en que se encontraba el país por las derechas e izquierdas, hasta que Hitler hizo caer el castillo de naipes. La justificación de los franceses es clara. ¿Merece la pena la pérdida de al menos un millón de personas en esta guerra?. La respuesta era clara. No. Y la forma en que Nogales lo representa, también. El pueblo de París se enteró de la invasión porque de la noche a la mañana los guardias que controlaban el tráfico en las principales plazas de la ciudad pasaron de ser franceses a ser alemanes. No hubo resistencia.
Nogales considera que el pueblo francés era éticamente inferior a la clase política y al ejército y lo mantiene a la altura de la intelectualidad. Solo interesados en mantener el aperitivo de los domingos y su estado de bienestar. Son conceptos cíclicos que vuelven con el paso del tiempo.
Tenía entendido que Nogales era el precursor del periodismo de no ficción o nuevo periodismo al estilo Truman Capote, Tom Wolfe o Gay Talese. No he encontrado tal cosa. A lo mejor no era el momento más oportuno.

domingo, 26 de junio de 2011

Taxi - Khaled Al Khamissi




Leyendo libros como este uno se da cuenta de que pase lo que pasa, que no es ni más ni menos que lo que tiene que pasar. Más de cincuenta traslados en taxi por el El Cairo son reflejados en más de cincuenta conversaciones con taxistas. Este libro tiene una especial vigencia. Fue escrito en el año 2008 y el jefe de gobierno era Mubarak. Se conoce un descontento generalizado pero ni por asomo se podía intuir que tres años más tarde Mubarak fuera expulsado del poder y acusado de asesinato.
Entre los comentarios más repetidos se oye la corrupción de los políticos, también de la policía, la cantidad de atascos que tienen que soportar a diario. La convivencia con la religión en sus diversas vertientes y sobre todo, la cantidad de horas de trabajo que es necesario echar para llevar un sueldo de miseria a casa. También se habla de bancos y de préstamos. De la usura y de la necesidad. La mayoría viven al día. Tanto es así que en algunos casos coger unos días de baja puede suponer un grave problema de supervivencia
El denominador común es que los conductores pueden ser propietarios o personal asalariado que normalmente suele ir a comisión. La forma de ver la vida no es muy diferente de unos a otros. Normalmente el propietario del vehículo gana más, también está más horas, pero tiene la preocupación de saber en qué momento el coche deja de funcionar y ahí llegan más problemas.
La impresión es la de mantener una situación en la cual por más trabajo que tengas, a fin de mes vas a llegar igual de apurado. Y no sé por qué me da la impresión que es algo consentido porque a poco que los poderes, se llamen como se llamen, aprieten un poco más, ni podrían llegar. Así todo está controlado. El trabajador que debe laborar para todo el mundo y al final para si mismo. Luego vienen las revoluciones, pero esa es otra historia. Próxima historia.

domingo, 1 de mayo de 2011

Los Combates Cotidianos – Manú Larcenet


Los Combates Cotidianos representa el primero de los comics que he leído en mucho tiempo que me ha parecido verdaderamente interesante. El proveedor de este material es el colega Julián que está muy versado en estas tareas y también en otras que no vienen al caso.

Esta historia de Los Combates refleja precisamente la cotidianidad del protagonista, desde su etapa de fotógrafo por cuenta propia, hasta que logra hacer su primera exposición en solitario, pasando por el matrimonio, la paternidad, la perdida de los seres querido, el control de la propia vida… No domino el género de la historieta pero me parece que la capacidad de sugerir el sentido de la trama a través de elipsis es una de esas técnicas fáciles de comprender, pero muy difíciles de desarrollar dado el profundo conocimiento que hace falta tener, tanto de lo que cuenta como de la técnica de hacerlo. Y esto lo digo por lo que tengo entendido de esta técnica aplicada al cine y porque intuyo que su traslado al dibujo es similar.

Larcenet embarca al lector en una historia aparentemente sencilla, donde se van desarrollando las relaciones personales que surgen a nivel familiar, laboral, de pareja y su imbricación de unas sobre las otras, viendo evolucionar a Marco, el protagonista. Porque de eso se trata, del paso de la juventud a la madurez de un joven que se resiste a dejar de serlo. Así mismo representa el enfrentamiento del protagonista frente a todas esas dudas o certidumbres que le van saliendo al paso y ante las que tiene que tomar una posición que a veces resulta incierta y abrumadora. Resulta fácil identificarse con Marco. Después de todo, habla de la vida misma.


sábado, 23 de abril de 2011

Cabeza de Turco - Günter Wallraff




“El capital se vuelve audaz si la ganancia es la adecuada. Con el 10% asegurado, se lo puede colocar por doquier; con el 20% se torna vivaz; con el 50% positivamente temerario; por un 100% pisotea todas las leyes humanas y por un 300% no existe ya crimen al que no se arriesgue, aún bajo el peligro del patíbulo. Si el tumulto y la reyerta aportan ganancias, el capital los avivará. La prueba, el contrabando y el comercio de esclavos”

Karl Marx. “El Capital”


La cita anterior aparece en el capítulo titulado “El encargo” y es toda una declaración de intenciones sobre el sistema capitalista en general, y sobre conjunto de personas que vivimos bajo la ilusión del capital y del consumo. Realmente la tesis del libro está sustentada sobre esa cita. Es un libro escrito hace 26 años, en 1985 y desde entonces quiero pensar que se ha avanzado en el tratamiento laboral, pero cuando se escribió en Alemania todavía no eran conscientes del nivel infrahumano del trabajo que los inmigrantes, los turcos por lo general, tenían que desarrollar para vivir.

Lo que parece un alegato contra el racismo, la precariedad laboral y la muerte a cámara lenta, es también la descripción de hasta qué punto podemos deshumanizarnos las personas por obtener, imponer, nuestro propio beneficio frente a cualquier otra opción. Escatimando sueldos y seguridad en el puesto laboral del otro. Siempre del otro. Todos metidos en un engranaje devastador. Es inquietante porque se centra en los inmigrantes pero el foco de atención somos todos. En la mayoría de los casos como víctimas, pero con la observación de que también podemos serlo como verdugos.

El periodista se disfraza, simula ser un turco y con buenas dosis de humor se presta a realizar los peores trabajos para hacernos una radiografía del sátrapa y de una sociedad enferma y no cuesta nada pensar que esto sigue ocurriendo ahora, esta noche.



domingo, 6 de marzo de 2011

El Río de la Luz



Pese a que hace un tiempo los libros no me solían durar mucho de leer, ahora por los azares de la vida me lleva bastante más tiempo. Este en concreto he tardado tres meses en leerlo siendo que en otro tiempo hubiera bastado dos semanas. Soy lector, pero nunca he sido rápido ni voraz.

El libro que me ocupa es “El Río de la Luz” de Javier Reverte y lo escribió como reacción a otro llamado “El libro de la Desolación”. El último trata sobre el Amazonas y el primero sobre el río Yukón. Decir que me siento próximo a la forma de escribir de Reverte mezclando sus vivencias viajeras con una explicación de la historia y de los personajes que alguna vez transitaron por esas zonas. En este caso el viaje tiene como núcleo las zonas del Noroeste del continente americano incluyendo Canadá y Alaska y como nudo argumental, la fiebre del oro que se desató en 1897.

Por el libro van pasando escritores como Jack London o Malcolm Lowry, personajes de películas del oeste como Wyatt Earp, Soapy Smith. Ciudades como Dawson , Skagway o Fairbanks Los paisajes forman parte tan importante o más que la personas, la tundra, las grandes nevadas y por supuesto el río Yukón que sirve como hilo conductor durante muchas páginas del libro y su afluente el Klondike, en cuya desembocadura se desató la fiebre.

La lectura del libro me remite a muchas películas que tienen como argumento la búsqueda de oro, de las vicisitudes y de la codicia de muchos de sus protagonistas. El libro trasmite la sensación de gran aventura vital, donde se ponía en juego de un lado la vida y la escasa fortuna que cada uno tuviera hasta ese momento, frente a la posibilidad de hacerse inmensamente rico. La forma de alcanzarlo pasaba casi indefectiblemente por pasar calamidades. En general se deduce que los que aprendieron algo, encontraran oro o no, pudieron contarlo. Los demás cayeron las más de las veces en la desesperación aunque por un momento fueran ricos.

Paralelamente a la parte histórica, Reverte pretende darle un tono de aventura personal donde el autor se anima a recorrer los paisajes que describe e incluso a descender en canoa durante quince días por la corriente del río Yukón. A pesar de todo y a diferencia de otros libros como en “Corazon de Africa” donde mantiene un tono más aventurero, aquí se le nota cansado, algo más mayor, pero con la misma capacidad de transmitir sensaciones de siempre. A pesar de todo, Reverte es uno de los mejores cronistas de viajes que conozco.

Jaal


sábado, 13 de marzo de 2010

La Carretera

“The road”. Todo está roto en “The road”. Hay polvo por todos los sitios. Llueve y hace mucho frío. Un padre está junto a su hijo y todo lo demás es hostilidad. Cuando escribo estas líneas todavía no lo he terminado de leer. Voy por la página 170 de 210. Durante las últimas treinta no sucede nada que no haya ocurrido antes y no se prevee que vaya a ocurrir algo diferente. Gran parte de las últimas páginas son descripciones de cosas u objetos que en su momento ocuparon un espacio o tuvieron una utilidad. Ahora solo son algo lleno de polvo.

Se van las palabras y con ellas la realidad de las cosas. Se van los sentimientos. Solo queda el cariño de un padre por su hijo y de un hijo por su padre. Alrededor no hay nada.

Si Firmin trata sobre las cosas que se van perdiendo, “The road” trata sobre las cosas que se perdieron. Hace mucho tiempo.

“La carretera”
Cormac McCarthy
Editorial Debolsillo

Firmin


Firmin es una rata. Un día fue consciente de que sabía leer y se sintió diferente al resto de las ratas. Interpretaba la realidad a través de los libros. Quiso ser persona y se acercó a ellas. Pero también era diferente a las personas. Obtuvo compañía y también algo de compasión. Y al final la soledad.

Firmin también habla sobre el desmantelamiento de barrios y de oficios. Sobre el paso del tiempo. La novela termina el día en que meten la pica a la única librería del barrio. Es un libro de cosas que se están perdiendo. Ahora, hoy.

Firmin
Sam Savage
Editorial Booket
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