lunes, 25 de marzo de 2013

Una desaparición





Me senté en el ordenador, intenté entrar en la cuenta de mi usuario de google, pero no logré acordarme de la contraseña. Llamé a mi hermana que se encontraba en la habitación de al lado. Le pregunté si la sabía, si alguna vez se la había dicho, si podía acordarse. Me dijo que no y además me dijo que me tranquilizara, que fuera a la cocina que me tomara un vaso de leche. Que procurara pensar en otra cosa. Qué fácil era decirlo!!. Me tomé el vaso de leche con un par de galletas, fui al comedor encendí la tele vi un par de noticias y regresé a mi habitación. Con la mente en blanco volví a intentarlo. Nada.

Progresivamente me iba dando cuenta de la gravedad de la situación, al no poder acceder a mi cuenta dejé de poder acceder al correo, al blog, pero también a la cuenta del banco que tenía asociada, a todos los contactos, a sus números de teléfono a los emails. Intenté ponerme en contacto con mi novia, pero tenía que identificarme de alguna manera. Me cree un nueva cuenta de correo, con otro usuario también en google y me puse en modo chat, afortunadamente estaba conectada. Cuando mi novia vio que un usuario desconocido intentaba entablar una conversación con ella, me bloqueó. Y lo mismo me pasó con Juan y con Elena y con todos los amigos de la facultad. De repente me había convertido en un sujeto invisible y sospechoso para los demás. Hasta mandé un correo a mi hermana que se encontraba en la habitación de al lado, que también descartó, aún sabiendo que había olvidado la contraseña. La llamé pero no contestó. Fui hasta su habitación y me acerqué a su silla, tecleaba algo. Pareció no enterarse de mi presencia Seguí hablando, le hablé más alto, pero ella me ignoró, desconectó el ordenador, se levantó de la silla,   pasó junto a mí, apagó la luz y se marchó cerrando la puerta.


jueves, 21 de marzo de 2013

A la sombra de Phelps





Demetrio fue a hacer las pruebas de nivel porque había decidido apuntarse a un curso de natación. Era experto nadador sin estilo definido. Marta, la monitora, le preguntó si sabía nadar a crol y Demetrio le contestó que sabía nadar a algo parecido a crol y a  algo parecido a braza. En su fuero interno pensaba que era razonablemente bueno ya que en vacaciones se metía en la zona de playa donde no hacía pie y nadando llegaba de un extremo a otro de la playa.

Así que Demetrio salió del vestuario con el traje de baño de oferta del decathlon, las gafas enrolladas en la muñeca y unas chanclas poco más que de estar en casa. Una bolsa roja de plástico para la ropa marca kappa de cuando era joven y los zapatos metidos en una bolsa del ahorramas. Prefirió dejarlo todo en una taquilla que estaba junto a la pileta.

Demetrio se movía como nadador completamente seguro de si mismo. -Vengo a hacer la prueba de nivel. Marta le preguntó por su gorro de baño. A lo que Demetrio dándose un golpe en la frente recordó que lo había dejado dentro de la bolsa roja marca kappa. Un nadador experimentado puede cometer pequeños deslices. Volvió a abrir la taquilla y vació la bolsa, depositando las cosas en el banco, la ropa, la toalla, un bote de gel grande, el periódico. El gorro estaba al fondo junto al bocadillo envuelto en papel de plata. 

Cuando Demetrio se metió en la piscina, sabía que podría llegar al nivel medio-avanzado junto a los fórmula uno de la piscina. Marta le mandó hacer un largo a crol, otro a braza y otro más de espaldas en el que se echó un generoso trago de agua producto del roce de la mano con la corchera. Después Marta le dio una tablilla y le mandó avanzar solamente dando patada de crol. A Demetrio le costaba horrores avanzar. Hacia mitad de la piscina comprobó que no avanzaba nada en absoluto pese a mover los pies frenéticamente. La monitora le hizo salir de la piscina.  – Que tal?.  Y Marta, condescendiente, le dijo que bien, que el movimiento de brazos era bueno, pero que de cintura para abajo se hundía como un botijo. – Hay que trabajar esa patada, hundes el cuerpo medio metro y no controlas la respiración. Por lo demás está bien. Te vamos a poner en el nivel cero, para que vayas puliendo esos errores. Empezamos el martes de la semana que viene a las cuatro y media.

Pasó junto a un espejo y vio el color rojo-semáforo de su cara, congestionada a tope. Mientras se retiraba al vestuario oyó un a voz a su espalda – Demetrio, que te dejas las chanclas!!!.  Pensó que estaba llamado a ser el nuevo Michel Phelps del nivel cero. Que algo grande estaba a  punto de empezar.


lunes, 18 de marzo de 2013

Sentido de las manos





Tenía las manos enfrentadas y las yemas de los dedos apoyadas unas sobre otras como en un espejo y en forma de pirámide. Levantó la cabeza, comenzó a frotarse la manos despacio pero enérgicamente, como si una mano opusiera resistencia a la otra, como si hubiera una intención. Una vez, otra vez, armónica, constantemente. 

Apoyó las yemas de los dedos de la mano derecha sobre los nudillos de la izquierda y ejerció una persistente presión hasta que se oyeron unos chasquidos. Repitiéndolo con la otra mano. Por cada intento los sonidos se iban atenuando, hasta que lo único que se mantenía era una fuerte tensión en los nudillos y en las falanges. Presión considerable que también se repetía en la otra mano. 

Un poco más tarde el dedo anular de la mano izquierda era sujetado por el pulgar y el corazón de la mano derecha, mientras el índice estiraba la cutícula sobre la uña, casi siempre sobraba algo de esa piel elástica que bordeaba la uña pero era difícil que saliera solo lo sobrante. En esos casos se llevaba el dedo a la boca y mordía el trozo de pellejo que todavía quedaba, escupiendo la brizna al suelo. Así, con varias cutículas y algún padrastro. En otras no hubo necesidad. Más tarde volvían a enfrentarse las manos y ocasionalmente la uña del dedo corazón aterrizaba tangencialmente sobre la panza del pulgar intentando acertar en algún pliegue de piel. La respiración era fuerte y ligeramente agitada.

Hubo movimiento en la sala.
 - Levántese el acusado – Es lo que entendió que dijeron, acompañado por movimiento de personas en el estrado.

El presidente de la sala se adelantó y dijo:
- Después de tres votaciones este jurado considera que el acusado es culpable de la muerte por estrangulamiento de su esposa.



viernes, 15 de marzo de 2013

Complejidad





Gotas que resbalan, ramas fractales,
aves migratorias, respiración,
vaho en el cristal.




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