domingo, 30 de enero de 2011

Hibris



En algunos casos, quiero creer que solo en algunos casos y en algunos paises, quiero creer que no en el nuestro, la clase dirigente y la clase opositora y el resto entran en hibris dentro de sus propios partidos, es decir en la cerrazón de que lo único que se puede hacer es lo que nosostros decimos. El exceso de vanidad y la cabezonada frente al otro. Si el grupo está en el poder, la cabezonada alcanza grados de delirio no existiendo otro punto de vista que pueda ser tenido en cuenta. Parece que un ejemplo paradigmático es el chiringo que se montaron Bush y Blair cuando decidieron invadir Irak.

El concepto es antiguo puesto que viene de los griegos donde se dice que los dioses al tener celos de los hombres que descollaban en sus disciplinas, los emborrachaban de poder y de soberbia. El castigo se llama némesis y consiste en devolver a los sujetos al estado previo al del ataque de tontería. A ser uno más del grupo, a conformarse.


miércoles, 26 de enero de 2011

Memoria del Agua



El agua tiene memoria de todo lo que es capaz de disolver, de todo lo que es capaz de empapar, tiene memoria de las arenas y de las rocas por donde pasa, se acuerda de las plantas a las que riega, se acuerda de la época en que fue sacada de aquel oasis para años después volver a la montaña. El agua no tiene edad, porque no tiene forma. Puede albergar anticuerpos, antígenos, microbios. Puedes hablar al agua, puedes maltratarla y se revelará. Puede inundar y puede ahogar, pero también puede calmar la sed.

La memoria del tiempo que era océano o río o arroyo y los cambios de humor, de carácter y los contenidos que tubo que transportar, la sangre de los heridos, la quilla de los barcos, el bote de los náufragos. No importa para qué se utilice, importa la intención y es mejor que no sea aviesa la intención porque todos hemos sido y seguimos siendo. Agua.

Jaal- 16/365


domingo, 23 de enero de 2011

Chaplin - Tres películas mudas




Hoy hemos visto tres películas de Chaplin en el cine Doré, a saber “Charlot en la calle de la Paz”, “Charlot en el balneario” y “Charlot aventurero”. Creo que es la primera vez en mi vida que veo una película de Chaplin en el cine. Además con música en directo. El pianista de sala se llamaba Mario Marín y la música era de un compositor que me gustaba mucho hace años. Su nombre es Carl Davis y debo mi admiración desde “Y el mundo marcha” de King Vidor. Yo pensaba que este compositor era de esa época, de los años diez o veinte, pero hoy me he enterado que no, que cuando se estrenaron todas estas películas él todavía no había nacido, de hecho nació en el 36.
También hace muchos años que no veía una de Chaplin fuera muda o sonora. Me gusta el nombre en inglés para las películas mudas, "silent movies". Hace años me sorprendió "Mosieur Verdoux", pero no lo hicieron ni “Tiempos modernos”, ni “Luces de la Ciudad”, ni “El gran dictador”, es posible que no fuera el momento de verlas. Hoy sin embargo me han sorprendido estas tres películas, por muchos motivos, por el ritmo, por la agilidad en contar la historia, por la facilidad con que fluye todo el metraje. También se aprecia que los tiempos están cambiando. Se habla con alegría de borracheras, de desacatos a la autoridad, de violencia, de miseria. Sin embargo la cámara se aleja lo suficiente para no mostrarnos un primer plano del gesto dolorido o desamparado de esos habitantes y todo aparenta ser normal. Además en estas películas, cualquier objeto es susceptible de ser el centro de un gag, desde una fuente a una camilla, pasando por una puerta circular. Creo que tiene mucho mérito hacer reir con un objeto y unos señores corriendo y dándose de trompazos por ahí.
En las tres películas se intuye al golfillo, al pájaro, al ser que ha nacido al margen de la sociedad pero quiere formar parte de ella, quiere ser admitido, pero le cuesta y no veo claro que lo consiga. Al final triunfa el amor y se va con la chica, pero no se por qué me da la impresión que no va a ser fácil cambiar ese carácter que tiene una historia, que parece presente en muchos de sus actos y que transciende al personaje y nos lleva, casi con seguridad, al autor.
Jaal - 22/365

martes, 18 de enero de 2011

Claude Lanzman



Hablo sobre supuestos de una persona a la que no conozco y de la que tengo pocos y contradictorios datos, no me he preocupado de informarme, no me importa. Con seguridad se que todo lo que escriba no se ajusta a la verdad.

He visto algunos fragmentos de Shoah que a priori no eran relevantes, vi un bosque y dos señores conversando. Un rato más tarde salían otros dos señores en un mercado que iban a hablar con un tercero que despachaba carne o embutidos. Si solo se vieran las imágenes no se podría adivinar nada extraño o sorprendente. Una vez que uno se mete en la sordidez y el espanto de las historias sobrecoge tanto horror. Y son muchas historias y la película es muy larga. Se sabe que el tema son los campos de concentración y los protagonistas, personas que dan testimonio de su existencia, víctimas o verdugos, algunos ambas cosas. Su director se llama Claude Lanzman. Tuve referencias de la película antes que de su director.

Por la temática de determinadas películas y por determinados gestos y actitudes se puede imaginar la forma de ser de la persona objeto de nuestra mirada. Imaginé a Lanzman como un Dostoyevski de nuestro tiempo, de la idea que tengo de Dostoyevski se entiende. Sé que estuvo en Argelia, que fue amante de Simon de Beauvoir, que en algunas entrevistas se le presenta como un personaje esquivo y caprichoso, que es un ser excesivo por su nerviosismo, por su carácter agrio, por la necesidad de sobrepasar los límites, de sobresalir. No he leído a nadie que hable bien de Lanzman, no lo recuerdo, alguno habrá. Shoah es una película basada en diálogos y en la necesidad de ponerte en el lugar del otro, de entender el sufrimiento de los otros. Curioso personaje este Lanzman. Por cierto que se acaba de publicar su autobiografía “La liebre de la Patagonia”

Jaal 18/365


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...