lunes, 8 de octubre de 2012

La empatía del perro




Vivimos rodeados de situaciones o de experiencias que no hemos vivido porque en la mayoría de los casos no sospechamos que pudieran suceder. El otro día estaba escuchando la radio. Hablaban sobre animales de compañía, sobre perros. Decían que los perros son capaces de identificar el estado de ánimo de sus dueños e incluso en el caso de que detectaran que su amo estaba triste, intentar algo parecido a lo que los humanos identificamos como la empatía o la cualidad de estar con los demás. Me sorprendió porque hay cualidades que pensamos que nos definen y que son exclusivamente humanas. Esto me lleva a pensar que de la misma forma que hablamos sobre la ética entre las personas, también se podría hablar sobre algo parecido entre los animales o entre animales y personas. La cualidad de alegrarte porque un ser querido está alegre o la de entristecerse cuando no se está pasando por un buen momento. Es algo que está más allá de cualquier razonamiento o ética. Es como si en determinada parte de la naturaleza surgiera la necesidad de afirmar que no estamos solos y que necesitamos sentir con los demás. 

Estas reacciones se mantienen entre barrancos de indiferencia. Cada uno de nosotros somos indiferentes a gran parte de las personas que nos rodean, no digamos de las que tenemos un poco más allá. No digamos de los animales. Es sorprendente que existan estos oasis de humanidad entre no humanos y es una señal de que a pesar de todas las crisis que nos rodean, la necesidad de no estar solos es algo que se reafirma cada día. A veces es necesario tener los ojos abiertos.

sábado, 6 de octubre de 2012

Inquietud




“Y mientras las cosas se caían a pedazos, nadie prestaba mucha atención.”
Talking Heads


Dicen que junto a la calle Carrera de San Jerónimo, cerca de la plaza de Neptuno se reúnen grupos de personas. Dicen que inicialmente aparecen tranquilamente, que comienzan a hablar, que algunos llevan unas hojas donde aparece escrito  un “NO”. Algunos rodean una casa que se encuentra en la citada calle, dicen que ahí se juntan los jefes. Los que están dentro dicen que lo son gracias a los de afuera porque esa fue su voluntad. La policía esta allí desde el principio, siempre lo ha estado, los jefes no se fían, ni siquiera de los que les pusieron allí, especialmente de los que les pusieron allí. La policía aumenta su número en camionetas, montados a caballo. Se alinean a lo ancho de la calle, otros se quedan un poco más retirados. Se llaman antidisturbios, son personas que saben hacer su trabajo que es intimidar y disuadir y mantener el orden.

El número de personas aumenta hasta llenar la plaza, comenzando a ocupar las calles de los alrededores.   A más manifestantes más policía, y más tensión. Uno llama a la otra como el rastrojo al fuego.

Era un asunto de breve espera que comenzaran las carreras, las advertencias y los golpes. Al principio fue junto a la casa de los jefes, después por todas las calles de alrededor, por la paradas de los autobuses y por los bares. Al principio con cierto temor por comenzar la pelea, después desaforadamente porque era lo que había que hacer.

Días después junto a  la Carrera de San Jerónimo se volvieron a reunir un conjunto de personas, no les unía un trabajo  o una afición común. Seguían juntos por un cierta perplejidad  respecto hacia la forma en que estaban desembocando sus vidas, cada vez peor, cada vez más tristes. La gente que tenía el poder se había vuelto a reunir. La policía había vuelto a situarse en los mismos lugares. Básicamente se trataba de que los jefes pudieran hablar sobre el bienestar de los que estaban fuera, que eran, no lo olvidemos, los que les habían puesto allí. Y volvieron las tanquetas y prosiguieron las carreras y los jefes seguían dialogando sobre lo mejor y sobre lo óptimo.

Esta historia no acaba  hoy, cada vez son más los que se reúnen y están más cerca.  Los jefes siguen debatiendo. En la calle se hace tarde y empieza a hacer frío.



jueves, 4 de octubre de 2012

Frankenweenie - Maquetas





Recuerdo que cuando era pequeño pasaban en la tele de blanco y negro un tipo de dibujo animado que me producía una enorme tristeza. Sus protagonistas eran muñecos de plastilina y  su falta de expresión me sumía en un estado de ánimo que me obligaba a apagar la televisión y a cambiar de actividad. Años después me enteré de que algunas películas estaban dirigidas por Jirí Trnka y se consideran obras maestras. Ese tipo de dibujo animado es el que me recuerdan las películas de dibujos dirigidas por Tim Burton. También me producen una cierta tristeza que no impide concentrarme en la trama y hacer que me parezcan espectáculos memorables. Hablo de las dos que he visto hasta la fecha “Pesadilla antes de navidad” y “La novia cadáver”. Ambas tienen algo que me trasporta a mi  infancia.  

Me enteré por la tele de que estaban exponiendo las maquetas-escenarios de la última película rodada por Burton y que se va a estrenar dentro de unos días. Se trata de Frankenweenie. Película de la que en el año 1984 hizo un cortometraje con actores de carne y hueso. Pensé que la exposición sería en Los Ángeles o Nueva York, ciudades afines a la industria cinematográfica, pero posteriormente me enteré que la sala que albergaba el acontecimiento era el Cuartel del Conde Duque, aquí en Madrid.

La exposición gira alrededor de cuatro maquetas que están diseñadas al detalle, a saber; una calle, la clase de Víctor el protagonista de la película, un desván y su habitación. Hay que decir que la técnica de estas películas se llama stop motion. Para dar sensación de movimiento no se utilizan ni dibujos, ni gráficos 3D. Tan solo muñecos con un ligero cambio de posición en cada fotograma a una velocidad de 24 fotogramas por segundo. Esto, según nos explicaron, da un rendimiento de tres minutos de película a la semana. Pero claro esto se hace cuando ya está pensado el guión y construídos los decorados. El tiempo de producción de la película es de cinco años. Lo más difícil de lograr es el parpadeo, la sensación de estar parpadeando.

En la maqueta que representa la clase había hojas sobre los pupitres de los alumnos cada una escrita con un texto diferente y hasta con una letra diferente. El grado de minuciosidad es extraordinario. Se puede apreciar los nudos de la madera, las telas de araña, la cadena de la bicicleta con sus eslabones, el polvo sobre los muebles. No solo es una obra de arte si no que manifiesta una capacidad de observación fuera de lo normal. El hiperrealismo es frecuente en pinturas o esculturas, también en maquetas.

martes, 2 de octubre de 2012

Barceló en el Himalaya




Miquel Barceló ha publicado un cuaderno de impresiones y pinturas sobre sus viajes por el Himalaya, se titula "Cuadernos del Himalaya". Sospecho que es un ejemplar que ojearé cuando pase por alguna de las librerías que hay en Madrid. Me entero del acontecimiento a través de una entrevista en el diario El País, que estimula a viajar y a conocer. En ella Barceló habla de países, de ideas pictóricas, de filosofía.

Dice Barceló “La pintura casi más perfecta que conocemos es la más antigua. Es una ironía y, a la vez, una certeza. Los últimos descubrimientos indican que el pasado y el futuro son casi lo mismo.” Recuerdo que esa misma idea aparece en algunos relatos de “Crónicas Marcianas” del recientemente fallecido Bradbury y tiene reminiscencias a Kubrick en 2001 y otros lugares donde la idea toma forma. Avanzar en la evolución para llegar al comienzo. Algo así como si la sabiduría estuviera desde un principio en nosotros y permaneciera. Es como si entre el principio y el final solo hubiera una profunda sima. Prefiero creer que la sabiduría está en nosotros, pero que a nuestro alrededor y en nosotros mismos hay demasiado ruido como para poder darnos cuenta.

Las pinturas a las que se refiere el pintor son las de la cueva de Chauvet, se puede ver “La cueva de los sueños olvidados” película que trata precisamente de estas pinturas. Comentaba sobre el ruido. El sitio donde más tiempo han persistido ha sido dentro de una cueva durante veinte mil años. A lo mejor el silencio tiene algo que ver en la duración de las cosas. 

Otro de los lugares que visitamos son los Acantilados de Bandiagara, donde viven los Dogón en Mali, lugar donde el artista ha pasado largas temporadas. Este paisaje es un sitio aislado por grandes barrancos, donde en su interior viven casi en la clandestinidad esta tribu animista, se nos dice igual que los Moi de Vietnam. Parece que la oscuridad de las cuevas va unido al aislamiento voluntario por encontrar algo parecido a la verdad.

En el camino de la entrevista se encuentra similitudes entre Matisse de 1910 y las pinturas del Himalaya y la gran creatividad del primer cubismo. Leyendo las impresiones de Barceló acierto intuir que no ha perdido la capacidad de apasionarse ni de sorprenderse. Que encuentra un mundo donde los trazos y las ideas están interrelacionados, donde el pasado es mañana y hoy es  todo lo que se puede tener. 



Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...