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jueves, 27 de septiembre de 2012

Te comprendo



El otro día entré en unas oficinas a resolver un asunto burocrático en el que estaba siendo perjudicado. Había estado dándole vueltas al asunto durante un rato antes de la reunión. Consideraba que esta agencia no estaba haciendo su trabajo, al punto de considerar que me estaban tomando el pelo. Solicité hablar con la persona que lleva estos trámites y después de argumentar mi punto de vista y con la razón de mi parte, recibí una contestación que no me esperaba. Me dijo:

- “Te comprendo perfectamente. “

Posteriormente convine en dejar de tener razón para, sentarme a dialogar. El  gestor me escuchó, reconoció parte de los errores y llegamos a un acuerdo.

Desde el momento de la “compresión”, mi estado de ánimo cambió. Seguramente porque en una circunstancia indignante nadie espera que alguien te comprenda. A lo mejor sucede que el interlocutor no te comprende en absoluto, pero el efecto es el mismo.  Y lo inquietante es que detrás de la "comprensión", pueda estar alguien que conoce las palabras a utilizar para sencillamente salir del paso y continuar con la manipulación. Pueden ser las dos caras de una misma palabra, que no de un mismo sentimiento.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Educación y aburrimiento





Hoy me ha asaltado el pensamiento de la educación. No es algo sobre lo que haya pensado demasiado. Hace algunos años lo padecí pero nunca me puse a pensar seriamente en ello. Hoy tampoco. Sin embargo me he dado cuenta de que los criterios por los que se guía la enseñanza actual se están quedando viejos. Para empezar las familias tienen que gastar un dineral desproporcionado en libros de texto. Recalco lo de desproporcionado porque no me parece de recibo el precio de 300€ que es el desembolso en libros para un chaval de 10 años. 
Por otra parte, en determinados casos escucho del fracaso escolar y del aburrimiento de esos chavales. En clase les espera la salmodia del profesor cuando no directamente la lectura del libro de texto. Lo del aburrimiento me parece especialmente grave. Que a un profesional de la educación se le aburran los chavales en clase. Están garantizada la indiferencia hacia esa materia donde a lo mejor podían ser buenos.

Por si esto fuera poco, las nuevas tecnologías van a rescate del alumno y me temo que en muchos casos a la zozobra de profesor. Hay chavales que con doce o trece años se mueven entre redes sociales, buscadores, programas fotográficos e incluso en blogs o similares, por no hablar de consolas, juegos de ordenador, etc. Chavales que al llegar a clase se encuentran con que tienen que hacer un mural sobre un tema, lo cual está igual de bien que cuando se hacia hace treinta años, pero sin la posibilidad de hacerlo en un formato, vamos a decir, más actual. Además hay muchos conceptos que se ejercitan en Internet, como el de buscar y compartir información con otros usuarios. Y se puede buscar de todo, desde un nuevo software para el pirateo de la wii, hasta la descarga de emuladores para juegos. Todo esto supone investigación e intercambio con otros usuarios. En último término implica la obtención de conocimiento. Que hoy es de juegos, pero que mañana puede ser útil para la fabricación de nuevas medicinas.

No digo que para todas las edades ni en todos los sitios se esté produciendo esto, pero me da la impresión que estos cambios están pillando con el pie cambiado a bastantes profesores y muchos padres. Y es triste que los muchachos mientras tanto se aburran, cuando se lo deberían estar pasando en grande.

domingo, 30 de enero de 2011

Hibris



En algunos casos, quiero creer que solo en algunos casos y en algunos paises, quiero creer que no en el nuestro, la clase dirigente y la clase opositora y el resto entran en hibris dentro de sus propios partidos, es decir en la cerrazón de que lo único que se puede hacer es lo que nosostros decimos. El exceso de vanidad y la cabezonada frente al otro. Si el grupo está en el poder, la cabezonada alcanza grados de delirio no existiendo otro punto de vista que pueda ser tenido en cuenta. Parece que un ejemplo paradigmático es el chiringo que se montaron Bush y Blair cuando decidieron invadir Irak.

El concepto es antiguo puesto que viene de los griegos donde se dice que los dioses al tener celos de los hombres que descollaban en sus disciplinas, los emborrachaban de poder y de soberbia. El castigo se llama némesis y consiste en devolver a los sujetos al estado previo al del ataque de tontería. A ser uno más del grupo, a conformarse.


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