viernes, 19 de abril de 2013

Boston Marathon - Un Relato





Terminé de subir HeartBreaker Hill peor de lo que pensaba, sin ritmo y harto de correr. Mala cosa para un corredor de fondo. Desde la Colina Rompecorazones se ve Boston en toda su extensión, es un momento emocionante treinta y cuatro kilómetros después de comenzar la carrera. Habíamos salido desde el pueblo de Hopkinton en una carrera lineal rodeados de árboles y de mucho público en los arcenes. El Maratón de Boston es una carrera peculiar y tiene su leyenda.

Sin embargo no llegué bien. Hacía calor, quizá demasiado para correr una distancia tan larga, también debieron influir los nervios y una mala noche. Lo cierto es  que al terminar la cuesta no disfruté de las vistas, ni de estar allí. Tan solo tenía ganas de terminar, de acabar esa carrera. Iba comprobando cómo con el paso de los kilómetros, al contrario de lo que suele ser habitual, me iba desmoralizando porque comprobaba que cuanto menos distancia me quedaba más lejos se encontraba la meta, que las fuerzas me iban abandonando más rápido que la distancia. Ocho kilómetros de sufrimiento cuesta abajo y fin. Fácil en otras circunstancias. Tenía un ligero dolor de cabeza, sed. Me rondaba la deshidratación pero no pensé en abandonar, eso no se piensa, pero no tuve más remedio que bajar el ritmo. Comenzaron a adelantarme muchos corredores. Lo importante era terminar

Llegado ese momento la estrategia y la necesidad obliga a  concentrarse en poner un pie tras otro, uno tras otro. Cuando debido a un esfuerzo el cuerpo se vuelve inestable el único remedio es intentar sosegarlo y confiar en que otra parte no pierda el control. En esos casos comienzas a ver el entorno como en una película, como si fueras un espectador en una realidad que por momentos se escapa. Escuchas la respiración, sientes los músculos como se tensan, las rodillas... Y sin embargo el tiempo pasa más rápido. Llegué a Beacon Street en el kilómetro treinta y nueve sin resuello. Llevaba casi cuatro horas de carrera.

En ese momento ocurrió algo insólito, pude escuchar una detonación como un petardo enorme. Para mi aquello no representó nada, no más que los cientos de vasos tirados por el suelo de los corredores que me habían precedido. En esos casos solo se escucha el cuerpo. Pero un poco más adelante volví a escuchar otro estruendo más fuerte.  Lo verdaderamente importante era que estaba apunto de terminar otro maratón y eso compensaba todas las penalidades. Siempre había sido así. Llegué a Hereford y a falta de quinientos metros para la meta tracé la última curva hacia Boylston Street. En medio de lo que debía ser el fin del sufrimiento, un guardia vino a hacia mi con los brazos abiertos y me gritó “Stop run, stop run”, fuerte, desencajadamente. De alguna forma sus gritos me sacaron del letargo que acompaña el agotamiento extremo y fui consciente de mirarle con los ojos abiertos como platos mientras paraba en seco. Pasé la mirada detrás de él y me sobrecogió el comprobar que lo que estaba viendo era un caos superior al que en ese momento yo tenía en mi cabeza. Pensé que algo terrible acababa de ocurrir. Me dejé llevar por los voluntarios hasta un puesto de socorro y comencé a vomitar. Creo que todavía lo estoy haciendo.


35 comentarios:

Amando García Nuño dijo...

En todos los maratones de la vida, a poco que lleguemos a correrlos, se acaba vomitando. En todos.
Pero está bien así, sabemos donde estamos y adonde vamos (al 42,195 según creo)Hala, a prepararnos para correr otro, siempre hay un siguiente intento. En todos los maratones de la vida.
Abrazos

silvo dijo...

Eso es semntimiento real sin duda, saludos

Lady_Celeste dijo...

!!Hola,jaal!!

Fue terrible el caos q hubo y el panico.Y los q sufrieron las detonaciones fueron los corredores amateurs,los profesionales por lo visto habian terminado antes.
Las imagenes q se vieron de los afectados fueron dantescas.Un dia triste para todos los seres humanos q amamos la vida y la paz.
Lo has narrado esplendidamente,leyendo tu relato he sentido como si fuera yo la q lo estaba viviendo.Enhorabuena,jaal.Muchos besitos y buen finde.

emejota dijo...

Real, real como la vida misma y es ahora cuando decir eso de la vida es sueño resulta la mar de conveniente. bss.

Francisco Espada dijo...

Tan verosímil que parece que realmente hubieras estado participando en ese desdichado maratón.

En este instante un doble sentimiento: de felicitación para ti, y de dolor por esas víctimas inocentes.

Un abrazo.

Lichazul dijo...

es algo tan reciente, que aún se siente el estruendo vivido en esas calles

abrazos

Noelplebeyo dijo...

los zumbados no entienden de eventos

simplemente actuan

Marina Morell dijo...

Hola Jaal! :)

Me ha gustado mucho, cómo decirlo... en tu texto se refleja la vida en su máxima esplendor: el intento de escapar, corriendo, de una sombra en nuestra mente; de una mancha en nuestro corazón. Pero a veces la vida nos alcanza. Eso sí, hay que tomárselo como un incentivo para correr más la próxima vez. Un fortísimo abrazo desde El ruido que deja el silencio. Ya se te echa de menos entre mis comentarios! :)

clarodecir dijo...

Que bien, muy bien narrado. Muy realista, te has metido dentro de cualquier ser humano que estaba allí. Te felicito.

Un beso.

Rafa Hernández dijo...

Joder yo para mí que es como si tú hubieses estado en es maratón.

Un abrazo.

Andrés de Andrés dijo...

Lo hemos corrido todos contigo. El cansancio, las detonaciones, el desconcierto. Ahora vienen las pregutas.

Nieves dijo...

Impactante!!
Con tu relato he vivido este terrorífico momento desde otra perspectiva, y lo has conseguido... ha sido como correr esa maratón.

Un beso Jaal :)

la MaLquEridA dijo...

Yo de verdad pensé que el que narraba si había estado ahí.

Saludos

Carlos de la Parra dijo...

Claro retrato de los hechos.
Y ya ves lo que aparece ahora, unos hermanos amargados a quienes se les dá asilo y tienen atorado que no comprenden a las personas de aquí. ¿Porqué no pidieron asilo en otra parte?
Y como todo terrorista se vengan de inocentes.

TORO SALVAJE dijo...

Parece que lo hubieras escrito desde allí.

Melvin dijo...

Y en el momento... Todo pierde importancia, hasta el pequeño caos interior, hasta la meta, hasta la intensidad dl policía... Un viaje singular el tuyo Jaal...Besotes

LOS OJOS DE LA NIEBLA dijo...

He sentido el latir de un corazón forzado por la carrera, el crujir de una rodilla, el sonido de un pie tras otro. He sentido el cansancio extremo y la sensación de no llegar nunca, como tantas veces pasa en la vida.
Mal marathón este año.
Mi recuerdo para las víctimas.
Buen relato.
Saludos.

Ximens dijo...

Está tan bien narrado que parece que hemos corrido contigo e incluso pensé que estuviste allí. Encantado.

Nela dijo...

He vivido cada momento y cada paso, que se daba en el relato, quizás el cansancio, la ganas de abandonar, era que algo le decía.¡no llegues a la meta, no llegues a la meta, que puede ser la última!.
Magnífico relato
Besos
Nela

Neogéminis dijo...

Debe haber sido espantoso protagonizar desde tan cerca un horror semejante al ocurrido.
=(

ANTONIO CAMPILLO dijo...

Estupendo relato. Con una ágil y precisa prosa, Jaal, glosas el suceso desde el sufrimiento del corredor de fondo. Desafortunadamente se rompió su ilusión como se rompieron las ilusiones de cientos de personas por este suceso innecesario y brutal.

Un abrazo, amigo Jaal.

El collar de Hampstead dijo...

Ha sido como estar allí.
Bss,Carmen

pluvisca dijo...

Como te mimetizas jaal!!! has hecho que viviera de nuevo pero con más emoción lo que ocurrio en Boston...

Besos

Amina dijo...

Una descripcion muy real de la situación que tuvo que vivirse, muy duro
saludos

Misterio Tuyo dijo...

Gracias, ha sido agradable pasar por aquí.

Un buen relato.

Saludos.

Aristos Veyrud dijo...

Relato realista que retrata el esfuerzo y propósito, celebración y convivencia que se ve interrumpido por el horror organizado y calculado con fines claramente de control mundial.
Los esfuerzos por la paz, el amor, la libertad y convivencia entre las naciones es un clamor contra los promotores, provocadores, comerciantes, y financistas de la cultura de la guerra y los fundamentalismos religiosos tanto de oriente como de occidente.
Abrazos Jaal!!!

Uno dijo...

Me he sentido en Bostón. Qué horror.
Un abrazo

San dijo...

La noticia fue impactante. Tu relato nos cuenta de primera mano el sentir de un corredor, el esfuerzo y sacrificio, la ilusión por terminar y el sin sentido que encuentra. El final tremendo.
Un abrazo.

San dijo...

La noticia fue impactante. Tu relato nos cuenta de primera mano el sentir de un corredor, el esfuerzo y sacrificio, la ilusión por terminar y el sin sentido que encuentra. El final tremendo.
Un abrazo.

Eva Letzy dijo...

No sé si es ficción o real (el hecho de que estuvieras ahí digo).
La verdad que no me entra en la cabeza que haya sucedido algo así...
Las sensaciones del maratón las describes muy bien, a mí me pasó lo mismo en el de Berlín a partir del km 37 (no estaba bien entrenada porque tenía una tendinitis rotuliana, pero me empeciné en hacerlo, y por supuesto en terminarlo, así que lo tuve que correr despacio y tuve momentos muy malos, en los que no podía con mi alma, o mejor dicho, con mi rodilla).
Me metiste dentro del relato, me gustó mucho como está escrito.
Un beso

Ginebra Peñalver dijo...

No es el mundo el que asusta y golpea, son los seres que lo habitan...el mundo sólo se queja del maltrato que recibe, y al ser humano se le va de las manos maltratando a su misma especie, aunque esa especie no es merecedora del título de humano...

Un beso amigo...

genessis dijo...

Nunca corrí pero me imagino que lo describiste muy bien.
Todo intento vale.

Saludos.

elisa lichazul dijo...

feliz jornada
gracias por tu huella

Susana Jiménez dijo...

Jaal es un hecho muy reciente , noticia que conmocionó al mundo y al leerte es como revivir todo ese caos.

Un placer venir a visitarte y seguirte

joaki007 dijo...

Realisno total.

Impresionante .

Que tristeza que pasen estas cosas ...

Un abrazo desde Barcelona.

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