jueves, 25 de abril de 2013

Fecha de caducidad





Se están produciendo fenómenos extraños en los supermercados. Hemos constatado que hay zonas donde los productos tienen una fecha de caducidad el doble de larga que en otras zonas de un mismo supermercado y lo más extraño es que ambas están calculadas con arreglo a la legislación vigente. Esta zona de largas caducidades es la llamada zona económica o de super ofertas y se diferencia de la otra llamada zona estándar o normal. Así por ejemplo el mismo yogourt que fortalece la flora intestinal y mantiene el estado de ánimo sin sobresaltos, caduca el doble de tarde en las áreas económicas, a pesar de que los envases parecen tener ligeras magulladuras y rasponazos o carecer de etiqueta. Otros productos naturales como puedan ser las naranjas en la zona económica no siempre tienen color naranja, a veces son ocre y con un tacto quizá demasiado suave.

Para ahondar más en estas paradojas, se puede asegurar que los clientes de unos y otros tienen aspectos diferentes; reconocido el colectivo económico por sus ojos acuosos y ligeramente enrojecidos acompañado de un color pálido de piel. También su indumentaria tiende al deshilachado y a una cierta aspereza en el paño. Estamos en fase de asegurar que estas personas generan unos anticuerpos que les hacen más resistentes. Y la prueba está en su alto índice de tolerancia a productos, no en mal estado, sino con alta fecha de caducidad. Son cuerpos que se han acostumbrado a las decoloraciones y al olor fuerte de los alimentos. Y es un reto averiguar la biología que subyace a cuerpos que resisten perfectamente este tipo de productos, resultado de inconcebibles cambios.

La conclusión que se extrae es puramente genética por las mutaciones muy beneficiosas que están produciendo. Hay quien piensa que este colectivo no compra medicinas por carecer de medios económicos he incluso hay quien piensa que estas zonas especiales se encuentran fuera de los establecimientos, junto a los contenedores e incluso dentro de ellos. Pero yo creo que los designios de la genética, junto con los de dios nuestro señor, son inescrutables.


27 comentarios:

J. Paz dijo...

El universo, que no tiene fecha de caducidad y siempre equilibra. Una sección al lado de libros que hayan pasado la prueba del tiempo..y que tiemblen los del menú a 100€.
Muy bueno, Jaal.

clarodecir dijo...

Pues a mi cada vez me da más miedo tomarme un yogur. porque...¡qué fácil sería regular el exceso de población¡

Y a los abuelitos les aconsejan mucho zumo de naranja y mucho yogur...jajaja,
Yo ando cada día con más cautela. Quiero llegar a vieja y dejarme de esos rollos de caducidades y tal.

Besos.

Devastiel dijo...

Qué buena entrada, cruel reflejo de actualidad.

silvo dijo...

Habrá quien aún tenga una fecha de caducidad más larga, saludos

Patzy dijo...

Pues si ya las tienen identificadas, habría que utilizar la señalética y distinguir qué zona del supermercado aloja los productos de fecha de vencimiento extendido y qué otra de los de caducidad reducida...al menos para que los que hace rato nos vemos más pálidos y notamos cierta flojera intestinal, no sospechemos haber venido comprando en la zona inadecuada o si , por el contrario, la elección entre una u otra zona fue conciente y conforme a nuestra economía familiar, al menos nos podamos valer de la medicina preventiva previo a acceder a la zona de riesgo. El hombre siempre se ha tenido que adaptar al ambiente, no? En fin, muy bueno, Jaal! Gran abrazooo

Andrés de Andrés dijo...

Hombre rico, hombre pobre, como la serie de televisión. ¿Recuerdas?. Arias Cañete ve España como un país de camareros y su compañera de trabajo, qué contradicción, como un país de camareros en paro. Los pobres no tienen paladar.

elisa lichazul dijo...

no me extrañaría que el mundo del retail adopte un expendo de ofertones y economías varias, para no perder la mercaderia ni calificarlas de mermas y tener que donarlas a la caridad

el lucro siempre gana

sobre todo cuando la necesidad es mucha

abrazos

Rafa Hernández dijo...

Como muchos ya no se pueden permitir el lujo de comprar ciertos productos y alimentos, ahora llevaran las cosas a los supermercados medio podridas, así todo son ganancias, porque desde luego el precio lo pagas lo mismo. Si ahora resulta que los danones no van a tener fecha de caducidad, y se sabrá que está podrido cuando abras uno y huela a perro muerto.

Un abrazo amigo jaal.

Gavrí Akhenazi dijo...

Me parece una crítica social excelente, muy fina y equilibrada, con una mordacidad a prueba de balas que se va acrecentando conforme avanza la parte cientificista del asunto hasta la reflexión última, ineludible.

Comienza "como si tal cosa" y a medida que el relato avanza, ahonda sin exagerar, casi con pragmatismo, en una parta social pavorosa, que es el empobrecimiento exponencial de los miembros de una sociedad apretada por la crisis.

Lehit

la MaLquEridA dijo...

Que panorama tan desolador.

TORO SALVAJE dijo...

Que bueno.
Mutaciones en el horizonte.
Fijo.

Saludos.

Verónica dijo...

Hace un par de días fui a comprar una bebida de naranja con gas (no digo marca) y me asombré al comprobar que la fecha de caducidad la tenía emborronada (no se veía la fecha) miré otras botellas y lo mismo, así que me marché sin ella.
Besos, buen día

Francisco Espada dijo...

Estas son las consecuencias tal que así y que encima se duche con agua fría. ¡Mestervé!

Abrazos.

Mirella S. dijo...

Te felicito Jaal, me pareció una excelente exposición, con un sarcasmo medido, para denunciar un hecho tan cotidiano como el de las "ofertas" que, por supuesto, no son tales.
Ese sector que las consume, probablemente tenga un sistema inmunológico mucho más robustecido y a prueba de cualquier microbio o virus. Sería bueno que se los estudiara para saber si entonces todos podemos llegar a consumir ese tipo de alimentos, para alcanzar ese grado de inmunidad.
Un abrazo

DRACO dijo...

a veces en los supermercados emnbolsan productos como naranjas, tomates, limones, etc, mezclando en ellos algunos muy maduros (casi podridos) con otros que recién están madurando y una vez uno de los supervisores se molestó conmigo porque rompía las bolsas y me permití escoger los mejores.
yo le dije que si él no sabía comprar pues, que yo sí sabía.
saludos.

A veces Eau, a veces Euria, parfois Idoia dijo...

Resulta que toda la comida que "tiraban" antes a los contenedores porque caducaban al día siguiente (en lugar de donarlo a los comedores sociales), se ha convertido en el recurso de alimentación de muchas personas. Y ahora ya no quieren tirarla, ahora quieren que la paguen un poco más barata... Excusas, quieren ganar dinero, el mismo, con lo que antes tiraban. Y el que vaya al contenedor es el que se comerá lo que pueda y sufrirá las "mutaciones" producidas por selección antinatural. Tendrán barra. ¿Dónde están ahora los controles de calidad?
Incisiva entrada... Voy a hacerme los yogures y las cuajadas en casa, como hacía mi madre. Decidido.
Besos

Nieves dijo...

Hay tantas zonas por descubrir y colonizar, también dicen que los baños de agua fría son ideales para uno junto para el medio ambiente, ni que digamos para el cambio climático...

Me has fascinado esta entrada. Besos Jaal :))

Aristos Veyrud dijo...

¿De esa mutación no es donde se generan los zombies?
Abrazos Jaal

Nela dijo...

Tengo la suerte de tener un Mercadona y un Corte Ingles al lado de casa, así que compro a diario, con lo cual no se me pasa nada.
El post es de lo más acertado
Besos
Nela

Arturo dijo...

Jaal:
No hace mucho, leí acerca de la obsolescencia programada, una triquiñuela empleada por los fabricantes para vender más.
Es así que remedios vencidos, apenas pierden un ínfimo porcentaje de su potencia curativa, quizás el uno por ciento por año de vencido. Nada indica que con los elementos comestibles no suceda otro tanto; es decir, se tira comida en muy buen estado... para beneicio de sus fabricantes, que la reponen y se aseguran el consumo de toda la partida al cabo de un período de tiempo. Ese desperdicio lo paga el consumidor, a través de incremento en los costos de la cadena de ventas...
Y el mundo sigue girando, como si tal cosa.
Un gran abrazo.

Arturo dijo...

Jaal:
No hace mucho, leí acerca de la obsolescencia programada, una triquiñuela empleada por los fabricantes para vender más.
Es así que remedios vencidos, apenas pierden un ínfimo porcentaje de su potencia curativa, quizás el uno por ciento por año de vencido. Nada indica que con los elementos comestibles no suceda otro tanto; es decir, se tira comida en muy buen estado... para beneicio de sus fabricantes, que la reponen y se aseguran el consumo de toda la partida al cabo de un período de tiempo. Ese desperdicio lo paga el consumidor, a través de incremento en los costos de la cadena de ventas...
Y el mundo sigue girando, como si tal cosa.
Un gran abrazo.

pluvisca dijo...

Cuanta razón tienes hijo mio...todo es genética y lo demás son elucubraciones paranoicas del pueblo...bufffffffffffffff ( me encanta como trasmites lo que sientes)

Besos

Amando García Nuño dijo...

Desde el interior de un contenedor, te lo aviso. Se vive mejor aquí, con mis ojos rojos y mi ropa deshilachada, que en tu universo de productos con la fecha en orden.
Que lo sepas.

El Bueno de Cuttlas dijo...

Hola Jaal, precisamente tenía que ir ahora al supermercado antes de que cierren, así que me voy con la reflexión a cuestas.

En Grecia está autorizado vender productos caducados desde hace unos meses, por lo que así tendremos pronto una sección hiper-económica en el super (aquí parece que solo se copia lo malo). Dirán algunos que la culpa es nuestra por ser unos finos, hay que aprender del ministro Cañete, que se ducha con agua fría y come yogurts caducados, y además va y lo dice en la tele para que lo sepamos todos.

Como decía El Roto, si os gustan los incendios votad a los pirómanos.

Un saludo

Fiaris dijo...

Muy real tu relato amigo.
abrazo

Susana Jiménez dijo...

Y todo por el marketing y seguir ganando el peso, sin importar el bienestar del ser.
Interesante entrada.
Saludos

Uno dijo...

El peligro está en que en estos tiempos personas que no pertenecen al colectivo económico se ven avocadas a comprar en las zonas de largas caducidades sin que sus cuerpos hayan desarrollado los anticuerpos pertinentes. Una tragedia.

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