lunes, 3 de febrero de 2014

Solo para escritores





Llegué a Detroit convencido de que iba a comenzar una nueva vida, de que mi época de mala suerte había acabado y de que en esa ciudad iba a encontrar el rumbo que en Madrid había perdido desde hacía tiempo. Al menos tendría casa. Esto es importante cuando te has quedado colgado de una hipoteca y tienes deudas y un coche que no anda. Bueno ya sabéis de qué hablo. El caso es que la oferta era muy tentadora, bastaba con ser capaz de colaborar habitualmente en un blog comunitario de la ciudad o de enviar una serie de relatos a una empresa que gestiona el conocimiento generado por unos cuantos cientos de escritores venidos de todo el mundo.

Detroit fue una de las ciudades industriales más importantes de Estados Unidos donde se asentaron empresas automovilísticas como la Ford o la General Motors. También era conocida por sus memorables combates de boxeo y por ser la ciudad donde nació Joe Louis. Ahora es una ciudad fantasma. Desde que los japoneses y los coreanos comenzaron a fabricar coches baratísimos Detroit se fue a la porra y gran cantidad de barrios quedaron despoblados. Pero sus casas quedaron en pie.

De eso se trata, de habitar casas deshabitadas que todavía se conservan en buen estado. Las dan en propiedad a los dos años de contribuir para la comunidad dando rienda suelta a todo el impulso creativo que llevamos dentro. El objetivo es describir un gran fresco sobre la evolución que va a sufrir la ciudad hasta convertirse en la ciudad mundial de la creatividad y de la literatura. Además al principio y mientras se asientan las bases de la escritura en inglés, se puede intentar en español. Me he encontrado con cinco bloggers madrileños hijos de la crisis como yo, dando forma a ideas sobre fábricas ruinosas o paredes llenas de pintadas. El tono apocalíptico suele dar mucho juego y hay mucho hispano en crisis.

Lo primero que encontré al llegar a la casa que me asignaron fue un perro, que podía ser de los antiguos dueños. Merodeaba por el jardín y de vez en cuando se quedaba parado desafiante frente a la puerta. Me sentía como si la casa perteneciese más al perro que a mí. Yo no era más que un mero okupa. Intenté en vano hacerme amigo suyo.

Inicialmente la principal actividad consistió en empaparme de la atmósfera de la ciudad, a veces peligrosa, muy fría, muy sucia, que sirviera como punto de partida a una serie de historias que había intuido y que paulatinamente se irían desarrollando en mi cabeza. De entre las calles llenas de suciedad me iba fijando en los botes, en los residuos de sus electrodomésticos y en todas aquellas cosas que un día habían tenido un significado. Una mañana el fuerte viento trajo hasta mis pies un papel arrugado, ruinoso como algo fósil. En una de sus caras venía escrito el nombre de una librería y una lista de nombres desconocidos.

Estaba especializada en novelas de suspense y en autores jóvenes. También patrocinaban un concurso literario y promocionaban y publicaban relatos. La crisis se la había llevado por delante. Quise saber qué fue de aquellos nombres pero no encontré ni un libro, ni una reseña, nadie a quién preguntar. La librería se encontraba en el interior de un centro comercial relativamente próximo al barrio donde vivía. Lo que quedaba del enorme edificio eran unas descarnadas paredes de hormigón y unos huecos vacíos donde antes debían estar unos grandes ventanales.

Me adentré por los pasillos, por la bolera donde todavía se podían distinguir las pistas con el suelo de madera levantado y los raíles de las bolas arrancados o desaparecidos. Al final de la nave encontré un cartel desvencijado que anunciaba la librería. Empujé la puerta entreabierta no sin cierto esfuerzo hasta que pude ver el interior atestado de libros tirados por el  suelo. Miré sus títulos, sus autores, todos los nombres estaban allí. Decidí rescatar algo, algunos volúmenes, quizá algo de su memoria. 

Prolongar su historia, no sé si su agonía,  ese es mi punto de arranque.







29 comentarios:

LA ZARZAMORA dijo...

Vaya!!!
Si sólo era para escritores, me perdí en esa senda sinuosa...
Sorry.
;-)

elisa lichazul dijo...

entre aspectos de la realidad logras hilar muy bien el relato
una ciudad que va desgranándose con el paso de los años, su pasado otrora grandioso, es solo una fachada de hormigón y fierros

es triste y a la vez desolador

besitos

Alfa Fon-Amor dijo...

¿Cuento o realidad?
abrazo Fiaris

TORO SALVAJE dijo...

Detroit da miedo.
Sigo los partidos de la NBA y a raíz de un comentario sobre la situación actual de Detroit busqué un poco por internet y aluciné.
Una ciudad en bancarrota, los servicios públicos han fallecido y el deterioro de la convivencia es terrorífico.
Miles y miles de edificios abandonados.
Vamos, el Apocalipsis allí ya llegó.

Mejor irse pronto de allí.

Saludos.

María Estévez dijo...

Quizás logres pintar un lienzo de muchos colores en una gran fachada y consigas que vuelva a latir ese corazón dormido.
Buen relato. Buen escritor
Saludos.

Isabel Martínez Barquero dijo...

Lo cierto es que la propuesta de Detroit es de lo más tentadora para un escritor. Cuando leí la noticia me tentó. Lo malo es que el inglés no es mi fuerte y que América del Norte está lejísimos.
Sea como sea en tu caso, me encanta que hayas escrito al respecto y que nos dejes con la pregunta danzando en el cerebro: ¿se ha ido a Detroit Jaime?
Buen relato.
Un beso.

silvo dijo...

Seguro que no quedarán como esos libros lo que elabores ahora, saludos

Francisco Espada dijo...

Sólo pasa por el riesgo del mareo el que se embarca. Me ha gustado el relato; lo de menos es si ficción o no. En el fondo, todo relato es ficción, hasta la autobiografía, pues muestra la cara amable y no las pelotillas de los bolsillos.
Saludos y éxito.

Aristos Veyrud dijo...

Un escritor es un trabajador de la cultura como todos los demás artistas, dependiendo de la riqueza material de los países, sociedades o clases así este se estimula. Hay una riqueza que es la esencial, la espiritual y es la que sale a relucir en las grandes crisis porque allí se asienta toda regeneración y renacimiento.
Intenta ofrecer un filete de carne cruda y fresca al perro y un recipiente con agua limpia, es la mejor carta de presentación para cualquier canino.
Como hay tantos escritores sería bueno pensar en recopilar y remozar esa librería en ruinas, sería un excelente centro de artistas.
Éxitos muchos en esta grandiosa aventura.
PD: No fue la competencia en la industria de autos que arruinó a esa ciudad, los mismos capitales que financiaban a las empresas de autos de esa ciudad tienen estrechos vínculos con las que financian a las japonesas y a las coreanas. Buen tema para una novela negra!!! Sabido es que el dinero ni tiene patria ni tiene corazón.
Abrazos!!!

Rafa Hernández dijo...

Mi abuelo decía que lo que más lejos que se tenía que ir uno, era que por muy lejos que estuviese viese la Torre del Miguelete de Valencia. Lo de los escritores es otro mundo, pero creo que en Detroit precisamente no andan como para tirar cohetes. Muy mona la casa, y la librería si se pega fuego, creo que poco podrán hacer los bomberos, aunque este cerca del Parque.

Un abrazo jaal.

nele b dijo...

Primero y antes que nada me alucinó la manera en que te expresaste. Siempre de Detroit tuve la impresión de un lugar a lo The walking Dead pero con menos sangre y más polvo. Nunca habría notado que en ese lugar podría haber un sin fin de historias para oontar, propias u ajenas, reales o suyas.
Me tentó, a mi también.

Bee Borjas dijo...

Muy bueno, Jaal! El relato está bordado. Juraría que has estado allí. Y esa sensación, me encanta. Porque leo y me sumerjo en la historia y pierdo (gracias a Dios) la perspectiva como escritora y disfruto sin más.
Abrazo fuerte.
P/D: Ver las fotos encierra una imagen/sensación dual: belleza y tristeza.

Amando García Nuño dijo...

Coño, al fin alguien leerá mi libro editado en Detroit. Ya me decían los de Visor que no era buena idea.
Abrazos, siempre

Amando García Nuño dijo...

Coño, al fin alguien leerá mi libro editado en Detroit. Ya me decían los de Visor que no era buena idea.
Abrazos, siempre

Nieves dijo...

También se la llama "la ciudad del viento" así que no me estañó el detalle de la hoja volando arrastrada por el aire.

Has aderezado con tanto realismo la historia que no sé si es realidad o ficción. Me ha encantado Jaal !!
Es que es una idea fantástica :)

Un abrazo

Uno dijo...

Muy logrado. Lo he seguido con mucho interés. Bien es cierto que me fascinan los paisajes industriales abandonados por lo que Detroit me atrae especialmente.
Estoy seguro que de ese fracaso surgirán miles de historias.

Un saludo

Innombrable dijo...

Super Bordado este relato.
enhorabuena
Carlos

genessis dijo...

Un buen invento si lo es, pero excelentemente narrado. Si es verdad, serénate primero antes de comenzar.....
Abrazos.

El Bueno de Cuttlas dijo...

No es casualidad que la ciudad de Robocop fuese Detroit. Es el reverso tenebroso del sueño americano. En cine tuve la última oportunidad de echarle un vistazo con la estupenda "Searching for Sugar Man", cuyo protagonista sigue viviendo ahí.

¡Un saludo!

taty dijo...

Magnífico texto que nos deja el desasosiego de no saber dónde es exactamente que comienza o termina la esperanza, dónde están sus límites, dónde la forma.

Un abrazo.

El collar de Hampstead dijo...

Muy buen relato para reflejar esa ciudad fantasama.

Un beso.

elisa lichazul dijo...

mil gracias por tus huellas
ten una semana genial
besitos

Mirella S. dijo...

Primero, al leer tu historia pensé que era ficción, después cuando entré en el enlace y vi la casa, dije: es el sueño de todo escritor.
Pero cuando llegué a las fotos que muestran los restos de una ciudad espectral, quedé espantada porque no conocía lo que había ocurrido allí.
Pura decadencia.¡Huyamos!
Tu texto está buenísimo, Jaal.
Un abrazo.

Juan Esteban Bassagaisteguy dijo...

Me gustó mucho, Jaal.
Muy buen manejo de las descripciones del entorno donde transcurre la trama, como así también del suspenso de la misma.
¡Saludos!

ANTONIO CAMPILLO dijo...

Ardua tarea, Jaal. No por ello debes desfallecer. El famoso "amo del mundo" posee escondrijos en donde se acumula la suciedad por falta de cultura, imaginación y dedicación. ¡Todo para la industria, nada para la mente! Bonito ejemplo, imitación de la quema de libros a lo largo de la historia por todos y de todas las tendencias. Aquí se abandonan. Es el cementerio del saber.

Un cariñoso abrazo, Jaal.

Marta C. dijo...

Hola, jaal. Un excelente relato que algunos de tus lectres han llegado a creer real. Me ha gustado mucho tanto la idea como la ejecución. Se lee de un tirón, sin pestañear. Triste es la pérdida de la cultura y aquello que la representa, los libros. Sin mebargo, dejas una puerta abierta a la esperanza.
Un héroe, como los que Truffaut nos mostró hace años. Te felicito. Un abrazo.

Perfida Canalla dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Perfida Canalla dijo...

Es un inicio que engancha, te quedas con ganas de saber que va a pasar
Un saludo coleguita

Rocío dijo...

He leido acerca de esa beca. Me gusta mucho cómo describes, eres fluido, enganchas.
Un saludo desde la Posada de los Vientos.

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