lunes, 3 de marzo de 2014

Gourmet





Dada mi profesión de crítico gastronómico me sorprende la profusión de programas en los que se preparan platos altamente sofisticados y concursos donde se exige a los concursantes que preparen suculentos platos para poner a prueba su imaginación.

Para ser capaz de saborear un buen menú es necesario haber educado el paladar con cada producto, con cada matiz. No es una tarea fácil, es un arte ser capaz de disfrutar cada plato e intentar adivinar la personalidad de quien lo ha preparado. Por su forma de hacer se puede intuir el carácter del autor, hasta se puede intuir si es buena persona.

Hace algunos años que tomé la costumbre de valorar la calidad de los restaurantes que debo examinar sin salir de casa, prescindiendo de la atención del maitre o de la decoración que intuyo adecuada. Me concentro solamente  en la comida y en activar mis papilas gustativas, en descubrir esa intención oculta que contiene cada plato. Esto era así antes de la operación y no me impidió seguir trabajando. Mis opiniones se siguen tomando al pie de la letra y en determinados momentos aparece como “trendic topic” en las redes sociales.

En algunos casos mis compañeros de profesión, otros críticos de revistas especializadas, ponen como ejemplo mi capacidad para percibir ese aroma que recuerda un momento de la infancia o aquel otro regusto meloso que remite al calor del fuego en casa de la abuela.

Dicen que la cocina cada vez se asemeja más a las otras artes, al de la pintura por ejemplo, donde cada obra debe llevar su interpretación para ser tenida en cuenta, pero permitan que esboce una leva sonrisa cuando recuerdo que debido a una lacerante enfermedad me  fue extirpada la lengua, de modo que puedo sentir la comida lo mismo que un ciego puede apreciar un cuadro de Velázquez. Pero mi criterio, mi imaginación valdría decir, se sigue teniendo en cuenta como uno de las más acertadas a la hora de discriminar sabores y texturas, soy lo que se dice un profesional competente
.

27 comentarios:

LA ZARZAMORA dijo...

Crudo lo tiene...
Bss, Jaal.

silvo dijo...

Nos invade la cocina, saludos

Rafa Hernández dijo...

¡Viva la cocina! ¡Viva las Torrijas! y Viva las Migas!... y el Gazpacho, coño...el Gazpacho.

Un abrazo.

Verónica O.M. dijo...

No suelo ver este tipo de programas.
Me ha entrado hambre, iré preparando la cena, jaja.
Un abrazo

Beto Monte Ros dijo...

Para los que padecen hambre no importa la presentación, cualquier plato de comida es bonito y bueno.

Saludos Jaal.

Francisco Espada dijo...

Además de presente como crítico gastronómico, te auguro futuro como redactor del horóscopo de la revista; el procedimiento es similar al que usas para la crítica gastronómica: no hace falta telescopio para mirar las constelaciones y ni siquiera el sentido de la vista; también podrías dictarla. La imaginación al poder, ese era el viejo grito del 1968 y mira dónde hemos llegado.
Un abrazo.

Melvin dijo...

Una vez más se demuestra que ciertas carencias potencias nuevas y sorprendentes habilidades... Cuánto ganaría la humanidad si eliminara su empeño de catalogar personas y cosas sin más criterio que el orden... Las excepciones son enseñanzas, siempre. Besote Jaal.

Aristos Veyrud dijo...

Crea fama y échate a dormir, dice un refrán, también me acuerdo del cuento del rey desnudo. El poder de la "experticia" de opinión determina la opinión de las mayorías.
Abrazos!!!

taty dijo...

Un Beethoven de la gastronomía.

La precisión de tu narración es deliciosa. Otra vez.

Abrazos.

Amando García Nuño dijo...

Coño, pues sí que se asemeja a las otras artes, especialmente la literatura. El 99 por ciento de los que las practican son impostores, y el restante no tiene cerebro.
Abrazos, siempre

Nieves dijo...

Lo de estos programas ha sido una invasión en toda regla, yo no los veo pero vamos... que tal y como está el pueblo es como cuando carpanta tenía fotos de pollos ahora nosotros tenemos programas de cocina.

Terrible esto de no poder paladear los sabores de platos suculentos...

Un fuerte abrazo Jaal !!
:)

elisa lichazul dijo...

a falta de la lengua
queda el paladar y el olfato
así que tan escaso de pruebas no está este crítico comensal

para mí la mejor comida es siempre la que se hace con cariño y dedicación con ingredientes al natural más que los procesados

me gusta mucho la comida casera
más que la sofisticada o gourmet

besos y buena semana

Uno dijo...

No creo que la explicación esté en el carisma. He visto algunas personas que pueden juzgar a otras con solo mirarles a la cara. Y no fallan. ¿Por qué no hacer lo mismo con una paella?
Estupenda historia.
Un saludo

Alfa Fon-Amor dijo...

pOR ESTOS LARES ESTA LLENO DE ESOS PROGRAMAS,ABRAZO

TORO SALVAJE dijo...

No me sorprendería.
Vivimos en una farsa permanente.

Saludos.

El collar de Hampstead dijo...

Algo así como un crítico musical sordo,o un crítico de arte ciego?
La verdad es que muchos de ellos son como así.
Y lo malo es que hay quien les hace caso...

Me ha gustado el relato.

Un beso Jaal.

Taty Cascada dijo...

Si algo aprendí con mis hijos, es que la imaginación es la madre de todas las ciencias. Nada como organizar colores,sabores y texturas, de esa forma llega el alimento a nuestro paladar. Todo entra por la vista ¿verdad?.
Un abrazo, agradezco tu paso por mi blog y perdona visitarte ahora, ya que estaba de vacaciones.

Humberto Dib dijo...

Lo veo muy normal, yo soy agráfico y ya ves cómo visitan mi blog. Todo una locura.
Un abrazo.
HD

Mirella S. dijo...

Lo que tiene este señor crítico es una gran imaginación. Y seguramente en su memoria celular le quedaron impregnados aromas y sabores, que logra evocar ante cada plato que mira desde su casa.
Un abrazo, Jaal, un texto gastronómicamente original.

la quiltra dijo...

la comida tiene varios aspectos más que el sabor... original relato, me pasa cuando veo esos programas me dan ganas de comer y a la vez me frustro por no poder hacer un plato asi con mis manitos.

genessis dijo...

Un especialista muy especial, talentos innatos en este caso.
Un texto muy bueno.
Un abrazo.

nele b dijo...

A veces para percibir en su totalidad la esencia de algo es mejor alejarse del método tradicional (la lengua, en este caso) para activar los otros sentidos que permiten una llegada diferente.
A mi me gusta el toque personal que le da cada uno a su plato, por ejemplo la gente de campo hace una comida con un "algo" diferente a la de ciudad. Una magia deliciosa.
Besos, como siempre, impecable :)

Íntimo fárrago dijo...

Muy bien escrito, muy bien traído y con un broche final estupendo.
Cariños,

Nená de la Torriente

Towanda dijo...

Hola, jaal.

Creo que si hay hambre no hace falta tanta decoración. Decía mi abuela: "más de comer y menos mantel"...

Aunque a mí las torrijas me pierden, con lo que dicen que engordan.

Un besazo.

Forbidden dijo...

Entiendo lo que dices, felicitaciones por los halagos de los colegas.

Saludos

Ishtar dijo...

La fama, el caracter, saber estar y decir hacen que el resto te respete y siga tu criterio. Ahora le dicen trending topic.
Nunca lo había pensado, pero debe de ser terrible vivir sin lengua: sin hablar, sin besar ni degustar. Ay!

Un abrazo.

Carlos de la Parra dijo...

Has desenmascarado al crítico y al opinólogo.

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