domingo, 26 de junio de 2011

Taxi - Khaled Al Khamissi




Leyendo libros como este uno se da cuenta de que pase lo que pasa, que no es ni más ni menos que lo que tiene que pasar. Más de cincuenta traslados en taxi por el El Cairo son reflejados en más de cincuenta conversaciones con taxistas. Este libro tiene una especial vigencia. Fue escrito en el año 2008 y el jefe de gobierno era Mubarak. Se conoce un descontento generalizado pero ni por asomo se podía intuir que tres años más tarde Mubarak fuera expulsado del poder y acusado de asesinato.
Entre los comentarios más repetidos se oye la corrupción de los políticos, también de la policía, la cantidad de atascos que tienen que soportar a diario. La convivencia con la religión en sus diversas vertientes y sobre todo, la cantidad de horas de trabajo que es necesario echar para llevar un sueldo de miseria a casa. También se habla de bancos y de préstamos. De la usura y de la necesidad. La mayoría viven al día. Tanto es así que en algunos casos coger unos días de baja puede suponer un grave problema de supervivencia
El denominador común es que los conductores pueden ser propietarios o personal asalariado que normalmente suele ir a comisión. La forma de ver la vida no es muy diferente de unos a otros. Normalmente el propietario del vehículo gana más, también está más horas, pero tiene la preocupación de saber en qué momento el coche deja de funcionar y ahí llegan más problemas.
La impresión es la de mantener una situación en la cual por más trabajo que tengas, a fin de mes vas a llegar igual de apurado. Y no sé por qué me da la impresión que es algo consentido porque a poco que los poderes, se llamen como se llamen, aprieten un poco más, ni podrían llegar. Así todo está controlado. El trabajador que debe laborar para todo el mundo y al final para si mismo. Luego vienen las revoluciones, pero esa es otra historia. Próxima historia.

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