martes, 21 de mayo de 2013

Surrealidades



Como cada Domingo salí a la calle a ganar un sobresueldo. Mi trabajo de vendedor de cupones no da lo suficiente para mantener a mi familia de modo que cada domingo me pongo la camisa más raída que tengo, un sombrero viejo y agarro el bastón de invidente. No llevo perro lazarillo porque nunca he tenido el dinero suficiente para tener uno. El oficio de mendigo es un trabajo al que le auguro mucho futuro.

Me coloco en aceras donde haya movimiento de personas junto a sitios emblemáticos de Madrid que sean frecuentados por turistas. Suelo llevar una bandera de España en la camisa para dar a entender que es pobreza del país. Además sirve para dar un tono exótico a ojo de viajero. El domingo pasado estuve toda la mañana por los alrededores del museo de arte Reina Sofía. Lugar donde exponen obras contemporáneas y de vanguardia. Los aledaños están vigilados pero en determinadas circunstancias permiten una mendicidad moderada, que no muestre miembros amputados o rostros deformes. Los ciegos todavía estamos en el rango de los aceptados. Además durante estos días hay exposición de Dalí, dicen que de las más completas que se han montado. Eso quiere decir mucha gente.

Al poco rato de colocarme en actitud mendicante sentí un punzante dolor de cabeza y alguna palpitación que inicialmente lo achaqué al poco desayunar. Lo intenté mitigar tomando un café con leche en un bar próximo. Volví a mi puesto pero el malestar se agudizó. A medida que avanzaba la mañana sentía perfectamente los latidos sobre las sienes y un cierto tembleque en manos y piernas. Difícilmente podía agradecer las dádivas o dar una mínima conversación a quien algo preguntara. A lo anterior se unió, como decirlo, unas ciertas visiones extrañas, luces, sombras, rostros que aparecían y desaparecían e inevitablemente tuve la sensación de que estaba siendo observado. Me di una vuelta hasta la cercana estación de Atocha para relajarme, para intentarlo. Apenas unos metros más allá y el malestar cesó. No podía suponer la causa de lo que me estaba sucediendo. Sería la edad, el calor. Volví a mi sitio junto al museo y otra vez reaparecieron las visiones, las caras extrañas y los pensamientos sin hilazón que iban adquiriendo un tono más real y esa sensación  de que alguien desde algún sitio se estaba metiendo en mi cerebro, revolviéndolo todo, salvaje, incesantemente.

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36 comentarios:

emejota dijo...

Me encanta la sutil ironía de tus relatos. Bs.

Emilio Manuel dijo...

Aunque Dalí era un loco inteligente que llegó a firmar en blanco cuadros previo pago de su futuro precio,no creo que su espíritu esté rondando el museo.

Un abrazo.

silvo dijo...

Dalí un genio,como cuidan la imagen jaja, saludos

Amando García Nuño dijo...

A los que tenemos alguna deformidad (aunque sea el alma hecha unos zorros) no nos pasa eso. Tenemos esa ventaja, no nos dejan acercarnos. Debe ser por la bandera.
Un abrazo

Eva Letzy dijo...

Me encanta el tono que tiene el relato, el humor que tiene a pesar de la temática.
Me gusta muchísimo Dalí, estuve varias veces en el museo que hizo en Figueras, a esta exposición todavía no fui, pero iré...
Qué triste la mendicidad, y lo peor es que en vez de haber cada vez menos gente pidiendo, cada vez hay más.

Joaquinitopez dijo...

Perfecto relato para el entorno. Dalí reconociendo sus inmensos méritos pictóricos, directamente me enferma, me pasa igual con Cezzane. Dos grandes a quienes admiro pero cuya obra he de dosificar.
Por cierto: cuando Dalí dijo aquello de "el surrealismo soy yo", debió decir: "El surrealismo es España (cañí, evidentemente)

Nieves dijo...

:)
Es que hay ciertas miradas que penetran seas o no invidente.

Magnífico relato, me encanta la ironía con la que cuentas las historias.

Besos Jaal :)

Patzy dijo...

Coincido con el comentario general, esa ironía la manejas magníficamente! Lo de “suelo llevar una bandera de España en la camisa para dar a entender que es pobreza del país”, me hizo reír un largo rato! Vaya ocurrencia...lo voy a proponer por aquí, aunque los argentinos, de exagerados que somos, saldremos, además, con pitos, cornetas y sombreros con los colores nacionales, y así, la mendicidad nuestra, perdería seriedad! Se vé que tu personaje se lo toma mucho más en serio el tema! Jeje! Abrazo, maestro.
PD: el más perturbado por la mirada de Dalí, fue él mismo!

ANTONIO CAMPILLO dijo...

¡Era... eeeel suuuuurreeealiiiiiiiiismooooooo!, que salía por esos ojos crispados de sapienxia y poder y formaban escenas suuuuuuurrealistaaas. Caustico y real.

Un abrazo, amigo Jaal.

alp dijo...

El finde pasado estuve por allí..viendo a Dalí...una pasada..una barzo desde Murcia...

genessis dijo...

Derroche de surrealismo!
Me gustó mucho la ironía y el buen humor.
Abrazos.

Francisco Espada dijo...

Hasta para ejercer la mendicidad hay que saber elegir el sitio adecuado que te libre de las malas influencias. ¡Felicidesdes!

Un abrazo.

elisa lichazul dijo...

hasta para mendigar ha de tener apariencia aceptable
los amputados, deformes no califican
cuanta discriminación!

abrazos

TORO SALVAJE dijo...

Mendicidad surrealista.
A quién se le ocurre acercarse al loco de los locos.

Saludos.

Rafa Hernández dijo...

Pues yo será que como no llevaba la bandera, ni gafas de ciego ni garrote no di lástima, y no me dejaron que me colora. Digo esto porque haces años estuve en Figueras y quise entrar al museo, pero me fui aborrecido porque había una cola de cojones. Así que me dije; "ahí te quedad Dalí", Pero vamos no me arrepiento, y con lo que costaba la entrada me lo gasté en cerveza, que me sentó de maravilla. Mucho mejor que los garabatos de Dalí de los últimos tiempos.

Un abrazo jaal.

Noelplebeyo dijo...

la foto es lo más surrealista vista en años

ana dijo...

Tal vez erala voz de la conciencia, o tal vez esos de loco de Dalí amenazantes señalándote, jajaja, cualquiera sabe.

A veces Eau, a veces Euria, parfois Idoia dijo...

La foto lo dice todo, y el texto lo ratifica. Es necesaria la ironía en estos tiempos que corren.
Besos

María Eva Ruiz dijo...

Sutil e irónico relato Jaal, me ha encantado.

Un abrazo grande,
Eva.

Mirella S. dijo...

Bajo esa mirada penetrante, desaforada, la realidad se tiñe de irrealidad y el estómago vacío del pobre "invidente", pagó las consecuencias.
Buen relato, con la sutil ironía que te caracteriza (lo de la bandera de España en la camisa: un hallazgo, Jaal).
Abrazo.

Arturo dijo...

Jaal:
Muy buen relato.
Con Dalí de por medio, todo es posible.
Me divirtió mucho.
Un gran abraxo.

Amapola Azzul dijo...

Sería alguna idea..., no sé.

besos.

Uno dijo...

En la calle Fuencarral, el tramo de los cines, solía haber un mendigo con un cartel explicando sus males que empezaba por "soy andaluz". Me lo ha recordado la banderita española de tu ciego. Nunca entendí eso de explicar el origen pero parece que funciona porque hace mucho que el mendigo andaluz no ha vuelto a aparecer. Seguramente lo ha recogido algún bodeguero famoso y lo tiene en su cortijo como un rey.
¡Qué colas para lo de Dalí!

Un abrazo

El collar de Hampstead dijo...

Buena mezcla de tristeza e ironía.
Bss,Carmen

Aristos Veyrud dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
J. Paz dijo...

Los genios, que no conciben que las manos se utilicen para otra cosa que no sea crear.
Qué buenos relatos, Jaal.
Un abrazo.

elisa lichazul dijo...

gracias por tu huella
buena jornada
abrazos

Andrés de Andrés dijo...

De la ingeniosa locura daliniana cabe esperarlo todo. Pero tenías cerca " El Diamante", con los mejores bocatas de calamares del mundo, para combatir la hipoglucemia.

Isabel Martínez Barquero dijo...

Un mendigo afectado de surrealismo, ¡pobre! Porque está muy bien Dalí, pero sus efectos sobre el cuerpo a grandes dosis son absolutamente desconocidos. Tanto genio próximo....
Un abrazo.

Amapola Azzul dijo...

Como Dalí. Beso.

Carlos de la Parra dijo...

Me recordó a Arturo de Córdova en la película "Que Dios se lo pague", donde el tema era acerca de un mendigo que se hizo millonario.
Sabes ésto ha llegado a ocurrir.
Han encontrado mendigos quienes al morir tenían una fortuna.
Yo paso sin ver.

Aristos Veyrud dijo...

La situación económica de España ha desbordado incluso las posibilidades estéticas del surrealismo, no cabe la mendicidad en el máximo orgullo del poder del arte, tal situación no cabe en la cabeza de la más consciente de las víctimas del absurdo humano, la marginalidad de los propios trabajadores.
Disculpa que te había cambiado el nombre y paso a enmendar el error.
Abrazos Jaal!!!

Lady_Celeste dijo...

!Hola,jaal!

Un relato esplendido.Q habilidad tienes para meternos en la historia.
Muchos besitos.

Alba dijo...

Y aún me extraña que sobreviviera al intento, solo espíritus de piedra podrían resistir ese Karma : ). Me encantó, sobre todo, la ironía relacionada con la mendicidad. Un abrazo!

mpmoreno dijo...

Los muertos a través de sus obras también mandan sus influencias. ¡Jajaja! Ironía y humor sutil para mejor llevar un problema semejante.
Besos

Melvin dijo...

Dalí bien merece una posesión terrenal... Su energía es tan fuerte que cuando estuve en su casa-museo en Cadaqués, anduvo a mi lado todo el rato complementando el superficial anecdotario de la guía... Es único el tipo.

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