martes, 19 de noviembre de 2013

Conducir





Llevaba conduciendo varias horas. Las cosas no iban bien. Debía llegar a mi destino antes de las siete de la tarde. Al principio fui por la autovía de dos carriles, ancha, irregular con bastantes curvas, no curvas cerradas pero curvas que me impedían relajar. Al principio puse la radio, estaban dando la noticias. Eran las noticias de siempre, cambiaban los nombres pero la temática era la misma, los mismos casos, las mismas injusticias. Al final venía las noticias de deportes. Luego un programa de opinión. Los programas de opinión me suelen aburrir y la consecuencia es el sopor y el sueño. Comencé a tener sueño. Cambié de emisora, puse otra donde emitían música. Me comí un caramelo y el tonillo de Lady Gaga me sacó del sopor pero solo por un momento. Era consciente que no había descansado bien y cuando soy consciente de que no descanso bien me suele dar sueño. Llámalo sugestión, llámalo cansancio. Paré en un bar de carretera junto al que se encontraba una residencia de ancianos y un puticlub. Tomé un café y me quedé observando a unos clientes mientras echaban una partida al tute. Pero no fumaban. Ya no dejan fumar en los bares.

Volví a subir al coche e intenté dormir un poco, pero debí haber intentado dormir antes y haber tomado el café después. Eché el respaldo del asiento para atrás y cerré los ojos. Un rato más tarde comprendí que era imposible dormir. Arranqué el coche, puse a los Radiohead y continué. Treinta kilómetros después tomé el desvío por una carretera secundaria, llana, bien asfaltada, con pueblos espaciados. Comencé a pensar en lo que tenía que hacer cuando llegara a mi destino. Hablar  con uno, luego con otro, en general eran rutinas que no me aportaban nada y que me suponían un esfuerzo y un considerable nerviosismo. Porque eran cosas que no quería hacer. En un tramo con curvas un coche bastante grande, negro y muy potente se puso detrás, pegado, sin guardar distancia de seguridad, apretando en la trazada. Porque no podía adelantar ya que había muchas curvas. Yo conocía la carretera y sabía que al final de esa cuesta, un poco más adelante, había una larga recta. Aceleré todo lo que pude pero sabía que sería adelantado fácilmente. Durante ese instante de impotencia, no sabría decir por qué, me vinieron a la cabeza muchas cosas que juntas me producían un tremendo malestar precisamente en ese momento, cosas de la vida, de cada día, quizá de la propia impotencia. No fue algo premeditado, no era algo que desde un principio pensara haber hecho, pero esa rabia que el mundo me producía durante un instante se concentró en mi cabeza e hizo, no se por qué, dar un volantazo a la izquierda en el momento en el que el coche me rebasaba e hizo que saliera fuera de la carretera, perder totalmente el equilibrio y dar varias vueltas de campana. Todavía no me explico lo que me pudo pasar, todavía no sé lo que les habrá ocurrido a los ocupantes del coche, ni cuantos eran.


20 comentarios:

Rafa Hernández dijo...

Quizás el cansancio y agotamiento haga tener esa reacciones tan imprudentes y peligrosas, y que luego se arrepiente uno de haberlas cometido. Pero también quizás, cuando un coche se te pega por detrás, y no sabes con que intenciones, el miedo se apodera de uno, y haga que cometa ciertas locuras, ya que no es el primer caso que él coche que se te pega se trata de un pirao y psicópata que te puede tirar a la cuenta. Y antes de que esto ocurra que se vaya él. Por cierto vaya cóctel el del apeadero: una residencia de ancianos y un puti-ferio.

Un abrazo amigo.

silvo dijo...

Es una reacción imprevisible, quizás había algún obstáculo en la carretera que no recuerdas ahora, quien sabe, saludos

TORO SALVAJE dijo...

Eso habrá sucedido de verdad en no pocas ocasiones.

Estamos locos.

Saludos.

Andrés de Andrés dijo...

Es solo un mal sueño, seguro. Pero al despertar nos queda la duda. A veces deseamos volver a él porque su final nos resulta más apropiado. La realidad es asépticamente aburrida.

Melvin dijo...

De regreso de Lienchtenstein viví una experiencia parecida...mientras el trailer que me comía el culo cegaba mi visión y su claxon me ensordecía... Pensé en un final trágico, pero no pegué ese volantazo...porque había un viaducto con caída de 300 metros...la vida cómo es...Besotes....

ANTONIO CAMPILLO dijo...

Más de una vez, a muchas personas le asalta una extraña atracción hacia el peligro que se consuma una veces en su totalidad, como en este caso, y otras, las más, es una sensación que produce una gran tendencia hacia la insatisfacción y derrota por no haber conseguido el nefasto objetivo de la auto o multilesión. Una realidad muy personal y jamás relatada a los demás.

Un gran saludo, Jaal.

Nieves dijo...

Conducir cansado y con tanto estrés en una "bomba de relojería" que no se sabe cuando explotará.
Aunque tu relato de hoy es de los que invita a la reflexión y te deja seriamente pensativa, no me imagino yo como debe ser esa convivencia tan cercana entre el puticlub y la residencia de ancianos :)

Besos!!

Bee Borjas dijo...

Y cuando nos salta la térmica -decimos acá en Argentina- las cosas pueden terminar muy mal. Muy buen texto, Jaal. Transmitiste el cansancio, el sopor, el hastío de deber hacer cosas que no se quiere hacer. Un combo muy bien narrado y con un final brutal y drástico.
Felicitaciones! Abrazo para tí!

Eva Letzy dijo...

¿Locura temporal? Espero no cruzarme con el protagonista de tu texto en ninguna carretera, jajaja.
Me gustó mucho el ritmo del cuento, cómo te va llevando, y esa sensación de sopor, está muy bien lograda...
Un beso

Juan Ignacio dijo...

Hay a quien no le gusta ser adelantado. A veces nos creemos que por el hecho de no ver a nadie delante de nosotros somos los primeros, y así vamos viviendo, de autoengaño en autoengaño.

Un abrazo.

ñOCO Le bOLO dijo...


Vas manteniendo la tensión hasta llegar a un imprevisible desenlace.
Durante la conducción, a veces, asoman nuestras paranoias. No hay soplímetro para eso. Todos nos la jugamos aluna vez.

· saludos

· CR · & · LMA ·


Mirella S. dijo...

Me gustó mucho el clima que fuiste creando con las pequeñas acciones o pensamientos del protagonista, que nos van ubicando en algo tan común en estos días: la insatisfacción, las frustraciones.
También muy bueno el final, porque en todos siempre nos acecha esa tentación de ceder a lo destructivo.
Jaal, un gran abrazo.

El collar de Hampstead dijo...

Tengo bastante fobia a conducir,así que yo dejaría al chulazo pasar...

Un beso,Carmen

Uno dijo...

Soy de tirarme a la carretera para estar conmigo a solas y me he sentido muy identificado con tu relato. Aunque no he provocado ningún accidente. Todavía.
Excelente. Un saludo

Patzy dijo...

Por suerte no se conducir...aunque viajando a través de tu relato, experimenté el vértigo como propio. Un abrazo, Jaal.

Laura dijo...

De tu breve relato me gusta cómo conduces al lector hacia un desenlace que no puede imaginarse desde el inicio de la lectura. No he podido dejar de encadenar tus frases pensando en qué querías contarnos y ese frenesí alocado en la lectura me ha llevado incluso a comprender el volantazo final. Quiero decir: a darle cierto sentido en las acciones de un personaje cansado y falto de sueño.

Me ha gustado, y quiero darte las gracias por haberte acercado al REC de esta semana y haberme dejado tu comentario. Pásate tantas veces quieras que yo lo haré tantas pueda por tu blog.

Un abrazo agradecido de Laura.

Aristos Veyrud dijo...

Es la dinámica social actual, todos en una autopista de cansancio con una mass media para sonámbulos, enfrascados en una competencia permanente y paranoica dispuestos a recibir o dar el codazo que nos saque o pueda sacar a otros de la absurda y loca carrera ¿Hacia donde...? ¿Y para qué...?
Magnífico relato!!!
Abrazos!!!

genessis dijo...

Había vivido algo similar,
y siempre vienen pensamientos, y si hubieran pasado unos segundos más...
Excelente relato jaal.
Abrazo.

Teresa Palmer dijo...

El coche nos concede un poder que no tenemos cuando ocupamos el rol de peatones...nuestras emociones salen y las canalizamos mediante esa máquina que nos permite desfogar lo que llevamos guardado muy dentro...

Besos

Carlos de la Parra dijo...

Como pudre que se pegue a uno el coche anterior.
Espero hagan una ley de guarder distancia y que hagan respetarla.
Pero quienes hacen tal cosa merecen lo que les pueda ocurrir.

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