jueves, 15 de noviembre de 2012

John Cage 4' 33''




La primera vez que escuché la famosa pieza 4’33’’ de John Cage ha sido esta tarde. Sabía de su existencia, pero hasta esta mañana no me ha parecido relevante escucharla. Seguramente porque siempre tenía alguna otra cosa más importante que hacer.

El vídeo que acompaña este comentario ilustra bastante bien el sentido con el que debe ser tomada esta música. La idea es la siguiente, en un teatro se ofrece un concierto de música clásica, hay una orquesta dispuesta a tocar, previamente han hecho las afinaciones. Incluso van vestidos con uniformidad. El público parece el normal que va a estos acontecimientos. Rostros concentrados, dispuestos a pasar un buen rato. Evidentemente algunos espectadores ya saben de qué va la partitura y ese es uno de los puntos fuertes de 4’33’’, la capacidad de sorpresa, pero sobre todo ver la reacción de los oyentes primerizos. Creo que esta “música” se puede entender como una broma. Y como en cualquier broma, lo interesante es ver la cara de la persona elegida. Y he de decir que como broma es extraordinaria. Se puede hacer en casa haciendo que alguien vea el vídeo que se adjunta y que se anuncia como “TOP 10 video on Classical Music”


 

Luego tiene la parte que se considera profunda, musical y es que todo lo que rodea a esos 4’ 33’’, el teatro, la orquesta  son un gran envoltorio para hacer que el público se concentre y perciba todo lo que suene. Para Cage todo lo que suena es susceptible de ser comprendido como música. Si en lugar de llamarlo música le llamamos sonido o ruido también puede valer. Lo que el oyente percibe es que alguien no hace lo que debe, de hecho no hace nada y esto incita una perturbación en el supuesto oyente que debe reaccionar haciendo algo o quedándose en el asiento pasmado.

Lo entiendo como una llamada a la meditación o la reflexión, pero también como una llamada a la acción. El público airadamente puede salir de allí acordándose de todos los familiares de supuesto autor.

Este 4’33’’ consta de tres movimientos cada uno con sus hojas en blanco y con la palabra “tacet” escrita en medio de la hoja. Tacet se escribe para indicar el silencio en que debe permanecer un instrumento durante un movimiento entero. También puede valer para un vida.

martes, 13 de noviembre de 2012

Yacimiento de Ambrona y los mamuts





Palaeoloxodon_antiquus

No hay mamuts en Ambrona, son elefantes. Llevaba muchos años viendo el cartel que indicaba el desvío del pueblo desde Medinaceli. Ambrona es conocido por ser un yacimiento arqueológico donde se pueden ver restos de elefantes del Paleolítico Inferior, es decir de hace más de 400.000 años. Mucho tiempo. Es una tarde otoñal del mes de Noviembre, está nublado pero no hace frío, sin embargo se percibe humedad de la lluvia caída durante los días pasados.

La excavación está a las afueras del pueblo. El horario de atención a los visitantes por la tarde es de cuatro a seis. Llegamos a las cinco, así que teníamos tiempo de sobra. El yacimiento está compuesto por dos edificios y un elefante de plástico a escala natural que sirve para tomar conciencia del lugar donde estamos. Por estas latitudes sorprende ver un elefante en una ladera, pero tampoco demasiado, en otras partes de la provincia de Soria se pueden ver dinosaurios. O sea que tampoco es una cosa fuera de lo común. 

Dejamos el coche en el aparcamiento donde había otro en una esquina. Pensamos que sería del guarda o del guía. El paraje es completamente inhóspito con unas montañas en los alrededores que sirven para romper la monotonía del paisaje y en cuya cima se encuentran algunos molinos de viento de última generación. Dejamos el coche y entramos en el museo donde detrás de un mínimo mostrador nos atiende un señor que nos cobra cuarenta céntimos por persona y después de preguntarle, y como si les costara decir palabra, nos dice lo que se puede ver. En la primera casa vimos unas vitrinas con huesos, perdón restos, acompañados de unos esquemas explicativos que te zambullen en un montón de información que no se puede asimilar así, de golpe. Mientras caminábamos hacia la siguiente estancia, me parecía completamente absurdo estar en un paraje casi abandonado viendo algo donde el supuesto guía no tenía ningún interés en enseñar. Sería por aburrimiento o por apatía o porque sencillamente el señor era así. Áspero, de unos cuarenta años, con un ligera pronunciación  líquida de las erres y sin ningún ánimo por hacer agradable la visita. 

Pasamos a la nave donde se encuentra la joya de la corona de Ambrona, la colección de huesos de tres elefantes que permanecen en el lugar que los encontraron. Esa es la novedad y el hallazgo, dejar los huesos donde los encontraron para que los curiosos visiten el paraje y los alrededores. Y la verdad es que resulta curioso encontrarse en plena meseta con unos colmillazos que remiten a otras latitudes y otros tiempos. Porque lo cierto es que los animales debían ser verdaderamente grandes, más que los que existen en la actualidad. Pudimos sacarle a duras penas unas palabras a nuestro guía para intentar saber  algo más del entorno, hasta que comprendimos que aquello no daba para más. Que este guía no tenía más pases, que la faena había terminado. Pensándolo mejor, quiénes éramos nosotros para importunar tan gran soledad. Y no deja de ser curiosa la paradoja de que a alguien se le ocurriera la idea de que la gente venga de lejos a esta tierra, para que una vez en el lugar se produzca una fuerza igual pero en sentido contrario que te permita no salir, huir de la excavación. Y volver cuando se produzca un cambio, vamos a decir, de.... Mamut.


domingo, 11 de noviembre de 2012

El Aullido II - Desahucio





“Que se acurrucaban amedrentados en ropa interior en habitaciones sin afeitar, quemando su dinero en papeleras y escuchando el sonido del Terror a través de la pared.”
Allen Ginsberg


Once años después de Enron y después de algunas películas más, estoy pensando en “Inside Job”, nos encontramos que España en 2012 está en una situación que hubiera sido difícilmente creíble hace once años o hace cinco, pero es ignominiosamente real.

Las circunstancias con las que estamos viviendo son conocidas. Despilfarro de fondos por parte de las administraciones públicas, entiéndase gobierno central y autonomías. Concesión de hipotecas y préstamos por bancos y cajas de ahorro sin ningún tipo de control del riesgo, lo que ha llevado a la quiebra y nacionalización de muchas cajas. Se puede decir que las cajas prácticamente han desaparecido, menospreciando la labor social para la que se supone que fueron creadas. Hay que decir que los consejos de administración de las cajas estaban ocupados por políticos y sindicalistas de todos los pelajes. También empresarios. Esos bancos nacionalizados están siendo o van a ser rescatados por el dinero de todos los contribuyentes. Bueno el dinero no lo tenemos, nos lo prestan los socios de Europa a los que hay que devolvérselos a unos intereses muy superiores al precio del dinero en Europa ya que el riesgo que tenemos es mucho. No está claro para qué rescatar a una institución o empresa ruinosa. Máxime cuando los dirigentes siguen siendo los mismos que han originado su ruina.

Aumento del paro hasta más del 25%. Es una cifra que habla por si sola. Una de cada cuatro personas en edad de trabajar están apuntados al paro. Por supuesto los nuevos contratos laborales, están acogidos a la ley de precariedad laboral y al “ajo y agua”. 

Hay una creciente labor de privatización de la sanidad pública, el concepto de justicia es algo relajado o a veces inexistente. Prácticamente no hay políticos ni banqueros acusados de nada ni se les espera, ni se espera que devuelvan un duro de sus robos o malversaciones o sus mierdas.

Pero lo que clama al cielo son los desahucios de las familias que un día decidieron tener su casa, que pidieron un préstamo a un banco que se la concedió y que un día por los azares de la vida no pueden hacer frente a sus deudas. Deudas de una vivienda que a día de hoy no vale ni la mitad del precio por el que se endeudaron. Desde el año 2008 más de 400.000 familias han tenido que abandonar sus hogares porque el banco que ha sido rescatado con el dinero de todos, no ha sido capaz de negociar con esas personas, que un día fueran sus clientes, un periodo de carencia, una demora, una reducción, algo. Han tenido que abandonar la vivienda pero la deuda sigue existiendo. Y es triste constatar que el futuro muy inquietante de miles de personas no sirve para contrarrestar los datos macroeconómicos, no diré de los políticos de Bruselas que son gente que siguen estando muy lejos, si no de los responsables de nuestro ¿país?. Después de siglos de hablar de ética, del comportamiento de las personas, de tantas religiones, la única verdad es que no existe el “no hagas a los demás lo que no quieras que te hagan”. Con indiferencia administrativa, tirando a la basura siglos de reflexiones sobre la ética del buen gobierno, surge el desenlace animal. Es como si el mal o la indiferencia, estuviera solo en los bancos, pero la misma o más responsabilidad cabe adjudicar a unos políticos del color que sean, a unos sindicatos, a unos jueces cómplices de ejecución de unas sentencias injustas. Clama al cielo que tampoco haya oído a la iglesia manifestarse con contundencia sobre este horror. Han sido cuatro años de sangría. La modificación jurídica aún puede tardar, por lo que van a hacer no se qué apaño político de urgencia. La impresión es que la crisis económica con ser muy grande no es la mayor que tenemos. Hay una crisis ética que es todavía mayor que la económica y creo que  nuestros representantes encargados de sacarnos de la crisis han sido y siguen siendo el problema. De cualquier color, de cualquier sindicato, de cualquier judicatura, de cualquier banco. Siguen siendo el problema porque no existe justicia para ellos. España es su coto de caza y la ideología que les mueve es su ambición.

Lo que estamos viviendo es además el caldo de cultivo de todo lo más indeseable que ocurrió en Europa durante el siglo pasado. No hay que olvidar que los políticos ya llevaron a Europa a dos guerras mundiales, a la guerra civil en España y a la más reciente guerra de los Balcanes. Debemos mirar con recelo a los políticos de todo tipo, de toda nacionalidad. En España al día de hoy se está generando el caldo de cultivo de las ideologías más extremistas, porque vamos hacia una pobreza para la que no nos han educado y me temo que no vamos a digerir de buen grado. Hemos entrado en una dinámica de necesidad y carencias de la que todavía no hemos alcanzado el grado suficiente. Y es fácil implorar a la venganza.  La tristeza y la desolación es todavía más fácilmente manipulable que el bienestar y es el origen de ideologías totalitarias.

No creo que vayamos a salir de esta crisis, porque antes no estábamos donde nos habían dicho que estábamos. Nos habían vendido la burra del bienestar y la productividad cuando lo único que había era un timo. Como mucho volveremos donde hemos estado en los últimos doscientos años al furgón de cola, a luchar por evitar el descenso y si no ocurre alguna catástrofe, dentro de quince o veinte años cuando se haya renovado el sistema y con él la caterva de incompetentes y en muchos casos delincuentes que nos dirigen, solo entonces tendremos otra oportunidad. No antes, no con fondos de rescate, no con primas de riesgo, no con Draghi.


martes, 6 de noviembre de 2012

El Aullido - Madrid 2012 - I




“He visto los mejores cerebros de mi generación destruidos por la locura, famélicos, histéricos, desnudos arrastrándose de madrugada por las calles de los negros en busca de un colérico picotazo”
Allen Ginsberg


Este es el comienzo del famoso poema  de 1956 que escribió ese pope de la generación beat llamado Allen Ginsberg. Eran cerebros consumidos por las drogas, por las modas, por las compañías, por ellos mismos. Eso con ser mucho no es comparable a lo que estamos viviendo en España en 2012. Digo España por no añadir otros países de la zona o del mundo. En España se están destruyendo los cerebros por la propia indiferencia de la sociedad. Pero no solo los mejores cerebros, a estos hay que añadir todos los demás cerebros. Pero no solo los demás cerebros, se está pudriendo una parte de la sociedad y por extensión la sociedad misma.

Mi particular toma de conciencia comenzó hace cinco años cuando ví la película “Enron, los tipos que estafaron América”. Ahí se explicaba el hundimiento en tres semanas del 2001 de la que era una de las empresas más fuertes de Estados Unidos. La causa fue la privatización de la red eléctrica en varios estados  y del acceso privilegiado al que tuvieron algunas empresas de antemano favorecidas por la administración. En California la empresa adjudicataria fue Enron que comenzó un desmesurado crecimiento a consecuencia de la liberalización de los precios. El negocio se fue enmascarando en la forma de bancos que daban préstamos, sociedades consultoras que mentían en la valoración de activos, soborno de políticos para el cambio de leyes, bancos que estaban al corriente de lo que estaba pasando pero se callaban, dinero. Mientras la burbuja se inflaba, aparecían conceptos financieros cada vez más complejos e incomprensibles que servían, bajo el paraguas racional de los números, para enmascarar y estafar. Gran parte del sistema responsable de la toma de decisiones quedó bajo sospecha. No obstante la empresa se vino abajo, hubo una representación de algo que se llamó justicia y eso fue todo lo que el poder hizo por el contribuyente. Los directivos se hartaron de ganar dinero y lo mantuvieron. Y ahora viene lo mejor de todo. Ninguna de las organizaciones u organismos de control que deberían haber supervisado el desastre aprendió. Cómo hacerlo al ser ellos parte  del problema. Se les olvido a políticos, banqueros, jueces, agencias de calificación, también llamadas de rating. Esto fue en 2001 y vamos a decir que en 2006, cinco años más tarde todos se estaban comportando como si nada hubiera ocurrido. Ya se vivía el alboroto de las hipotecas subprime.

Por supuesto todo fue convenientemente expresado con números y conceptos económicos convenientemente abstractos e incomprensibles. A veces las conductas más impresentables de los hombres se ocultan bajo o junto a números y conceptos matemáticos. No debemos olvidar que la gestión de los campos de concentración estaba mediada por la experiencia y la alta cualificación de gestores en empresas. Los mismos números que eran capaces de anticipar el beneficio de una empresa automovilística, también lo eran de preveer la cantidad de combustible que necesario para gasear e incinerar a un número  de personas.

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