domingo, 11 de noviembre de 2012

El Aullido II - Desahucio





“Que se acurrucaban amedrentados en ropa interior en habitaciones sin afeitar, quemando su dinero en papeleras y escuchando el sonido del Terror a través de la pared.”
Allen Ginsberg


Once años después de Enron y después de algunas películas más, estoy pensando en “Inside Job”, nos encontramos que España en 2012 está en una situación que hubiera sido difícilmente creíble hace once años o hace cinco, pero es ignominiosamente real.

Las circunstancias con las que estamos viviendo son conocidas. Despilfarro de fondos por parte de las administraciones públicas, entiéndase gobierno central y autonomías. Concesión de hipotecas y préstamos por bancos y cajas de ahorro sin ningún tipo de control del riesgo, lo que ha llevado a la quiebra y nacionalización de muchas cajas. Se puede decir que las cajas prácticamente han desaparecido, menospreciando la labor social para la que se supone que fueron creadas. Hay que decir que los consejos de administración de las cajas estaban ocupados por políticos y sindicalistas de todos los pelajes. También empresarios. Esos bancos nacionalizados están siendo o van a ser rescatados por el dinero de todos los contribuyentes. Bueno el dinero no lo tenemos, nos lo prestan los socios de Europa a los que hay que devolvérselos a unos intereses muy superiores al precio del dinero en Europa ya que el riesgo que tenemos es mucho. No está claro para qué rescatar a una institución o empresa ruinosa. Máxime cuando los dirigentes siguen siendo los mismos que han originado su ruina.

Aumento del paro hasta más del 25%. Es una cifra que habla por si sola. Una de cada cuatro personas en edad de trabajar están apuntados al paro. Por supuesto los nuevos contratos laborales, están acogidos a la ley de precariedad laboral y al “ajo y agua”. 

Hay una creciente labor de privatización de la sanidad pública, el concepto de justicia es algo relajado o a veces inexistente. Prácticamente no hay políticos ni banqueros acusados de nada ni se les espera, ni se espera que devuelvan un duro de sus robos o malversaciones o sus mierdas.

Pero lo que clama al cielo son los desahucios de las familias que un día decidieron tener su casa, que pidieron un préstamo a un banco que se la concedió y que un día por los azares de la vida no pueden hacer frente a sus deudas. Deudas de una vivienda que a día de hoy no vale ni la mitad del precio por el que se endeudaron. Desde el año 2008 más de 400.000 familias han tenido que abandonar sus hogares porque el banco que ha sido rescatado con el dinero de todos, no ha sido capaz de negociar con esas personas, que un día fueran sus clientes, un periodo de carencia, una demora, una reducción, algo. Han tenido que abandonar la vivienda pero la deuda sigue existiendo. Y es triste constatar que el futuro muy inquietante de miles de personas no sirve para contrarrestar los datos macroeconómicos, no diré de los políticos de Bruselas que son gente que siguen estando muy lejos, si no de los responsables de nuestro ¿país?. Después de siglos de hablar de ética, del comportamiento de las personas, de tantas religiones, la única verdad es que no existe el “no hagas a los demás lo que no quieras que te hagan”. Con indiferencia administrativa, tirando a la basura siglos de reflexiones sobre la ética del buen gobierno, surge el desenlace animal. Es como si el mal o la indiferencia, estuviera solo en los bancos, pero la misma o más responsabilidad cabe adjudicar a unos políticos del color que sean, a unos sindicatos, a unos jueces cómplices de ejecución de unas sentencias injustas. Clama al cielo que tampoco haya oído a la iglesia manifestarse con contundencia sobre este horror. Han sido cuatro años de sangría. La modificación jurídica aún puede tardar, por lo que van a hacer no se qué apaño político de urgencia. La impresión es que la crisis económica con ser muy grande no es la mayor que tenemos. Hay una crisis ética que es todavía mayor que la económica y creo que  nuestros representantes encargados de sacarnos de la crisis han sido y siguen siendo el problema. De cualquier color, de cualquier sindicato, de cualquier judicatura, de cualquier banco. Siguen siendo el problema porque no existe justicia para ellos. España es su coto de caza y la ideología que les mueve es su ambición.

Lo que estamos viviendo es además el caldo de cultivo de todo lo más indeseable que ocurrió en Europa durante el siglo pasado. No hay que olvidar que los políticos ya llevaron a Europa a dos guerras mundiales, a la guerra civil en España y a la más reciente guerra de los Balcanes. Debemos mirar con recelo a los políticos de todo tipo, de toda nacionalidad. En España al día de hoy se está generando el caldo de cultivo de las ideologías más extremistas, porque vamos hacia una pobreza para la que no nos han educado y me temo que no vamos a digerir de buen grado. Hemos entrado en una dinámica de necesidad y carencias de la que todavía no hemos alcanzado el grado suficiente. Y es fácil implorar a la venganza.  La tristeza y la desolación es todavía más fácilmente manipulable que el bienestar y es el origen de ideologías totalitarias.

No creo que vayamos a salir de esta crisis, porque antes no estábamos donde nos habían dicho que estábamos. Nos habían vendido la burra del bienestar y la productividad cuando lo único que había era un timo. Como mucho volveremos donde hemos estado en los últimos doscientos años al furgón de cola, a luchar por evitar el descenso y si no ocurre alguna catástrofe, dentro de quince o veinte años cuando se haya renovado el sistema y con él la caterva de incompetentes y en muchos casos delincuentes que nos dirigen, solo entonces tendremos otra oportunidad. No antes, no con fondos de rescate, no con primas de riesgo, no con Draghi.


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