sábado, 6 de octubre de 2012

Inquietud




Y mientras las cosas se caían a pedazos, nadie prestaba mucha atención.
Talking Heads


Dicen que junto a la calle Carrera de San Jerónimo, cerca de la plaza de Neptuno se reúnen grupos de personas. Dicen que inicialmente aparecen tranquilamente, que comienzan a hablar, que algunos llevan unas hojas donde aparece escrito  un “NO”. Algunos rodean una casa que se encuentra en la citada calle, dicen que ahí se juntan los jefes. Los que están dentro dicen que lo son gracias a los de afuera porque esa fue su voluntad. La policía esta allí desde el principio, siempre lo ha estado, los jefes no se fían, ni siquiera de los que les pusieron allí, especialmente de los que les pusieron allí. La policía aumenta su número en camionetas, montados a caballo. Se alinean a lo ancho de la calle, otros se quedan un poco más retirados. Se llaman antidisturbios, son personas que saben hacer su trabajo que es intimidar y disuadir y mantener el orden.

El número de personas aumenta hasta llenar la plaza, comenzando a ocupar las calles de los alrededores.   A más manifestantes más policía, y más tensión. Uno llama a la otra como el rastrojo al fuego.

Era un asunto de breve espera que comenzaran las carreras, las advertencias y los golpes. Al principio fue junto a la casa de los jefes, después por todas las calles de alrededor, por la paradas de los autobuses y por los bares. Al principio con cierto temor por comenzar la pelea, después desaforadamente porque era lo que había que hacer.

Días después junto a  la Carrera de San Jerónimo se volvieron a reunir un conjunto de personas, no les unía un trabajo  o una afición común. Seguían juntos por un cierta perplejidad  respecto hacia la forma en que estaban desembocando sus vidas, cada vez peor, cada vez más tristes. La gente que tenía el poder se había vuelto a reunir. La policía había vuelto a situarse en los mismos lugares. Básicamente se trataba de que los jefes pudieran hablar sobre el bienestar de los que estaban fuera, que eran, no lo olvidemos, los que les habían puesto allí. Y volvieron las tanquetas y prosiguieron las carreras y los jefes seguían dialogando sobre lo mejor y sobre lo óptimo.

Esta historia no acaba  hoy, cada vez son más los que se reúnen y están más cerca.  Los jefes siguen debatiendo. En la calle se hace tarde y empieza a hacer frío.



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