sábado, 8 de diciembre de 2012

De la vida de los objetos





Los  objetos tienen vida propia y es independiente de la nuestra. Hay momentos en nuestras vidas en que los adquirimos, que es una forma de adoptarlos, pero pasado el tiempo y en el supuesto de que nos sobrevivan y no entren en el limbo o en la desmembración, su vida prosigue en otros lugares, con otras personas. A veces nos dicen cosas.

Orhan Pamuk el escritor turco y premio Nóbel inauguró  hace unas semanas el Museo de la Inocencia donde se recogen una serie de objetos que aparecen descritos en su novela homónima. El proceso fue el siguiente; primero escribió la novela con sus objetos, vasos, máquinas de escribir, colillas. Hay que decir que el protagonista colecciona todos los objetos que puede encontrar y que fueron tocados por la persona amada, el poseer esos objetos le sosiega y le permite sobrellevar su existencia.  El equivalente a esos objetos fueron buscados por tiendas de segunda mano, muchos de ellos en Estambul, pero también en otras partes del mundo. De esta forma los objetos fueron recordados primero, materializados después  y finalmente agrupados en un museo. Según el autor la idea es aproximarnos a la novela de otra forma, más física y más directa.

Cuenta Pamuk que esos objetos recordados, a veces los encontró en Estambul cerca de su casa, pero otras veces fueron encontrados en ciudades como Buenos Aires, Tel Aviv o Londres. Hace especial mención a los judíos como detentadores de objetos antiguos y olvidados por todo el mundo, lo que no hace más que constatar la independencia de sus vidas como objetos.

Hay quien piensa que los objetos tienen memoria, también hay quien piensa que eligen a sus dueños y por supuesto hay quien supone que en su carácter está el cambiar de casa o de país.

Pamuk empleó muchos años en escribir la novela y en encontrar un conjunto significativo de objetos que permitiera la apertura de un museo. Parece que lo ha conseguido. Va siendo hora de leer la novela y de ir a Estambul.

7 comentarios:

silvo dijo...

Habrá que leerla y saber por qué los objetos desaparecen cuando les buscamos y aparecen cuando no,saludos

Juan Ignacio dijo...

Jaal, esta entrada sí que me llega hasta el fondo. Es difícil, al menos para mí, encontrar a alguien con afinidad en los gustos literarios.

Orhan Pamuk, de los que he leído, a mi parecer es el novelista más brillante en su escritura actual. Considero a 'El Museo de la Inocencia' como la mejor novela escrita en el siglo presente. Y me gusta la creación de este museo sobre una ficción; pero que, vaticino, a la larga su pareja protagonista, Kemal y Füsun, será tan conocida como otras imborrables en la Historia de la Literatura.

Un abrazo.

Juan Ignacio dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Francisco Espada dijo...

Te devuelvo la visita con la esperanza de quedarme. Gracias por abrirme paso hacia tu blog.
Saludos

Francisco Espada dijo...

Te devuelvo la visita con la esperanza de quedarme. Gracias por abrirme paso hacia tu blog.
Saludos

pluvisca dijo...

Ir a Estambul ya he ido asi que a leer la novela, más pronto que tarde.

Besos

Rafa Hernández dijo...

Los objetos son fundamentales en nuestra vida, además algunos de ellos no puede desprenderte jamás porque te traen viejos recuerdos. Y tienen también la ventaja, que de cualquier objeto puedes hacer una colección, y todas en número resultan bonitas.

Un abrazo amigo.

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