miércoles, 12 de diciembre de 2012

La vida de Pi - Ang Lee




No me deja de sorprender la cantidad de páginas que se han escrito sobre ética y sobre la importancia de nuestras acciones en lo que nos rodea y la indiferencia que tiene la naturaleza sobre lo que nos ocurra a los humanos. Le importa menos los humanos y lo que nos pase que a Díaz Ferrán, suponiendo que este sujeto pueda ser incluido dentro de eso que se ha dado en llamar naturaleza.

El  otro día fui a ver la "Vida de Pi" y resultó ser una prueba más de esto que estamos hablando. Para no destripar la película no haré un detalle de todas las barrabasadas que la naturaleza hace con el protagonista, me ceñiré a lo del tigre.

Debemos suponer que por los azares de la vida nos encontramos un día montados en una barca, perdidos en el mar con la única compañía de un tigre. Pero uno de verdad, no sacado de una película de Walt Disney. Y el protagonista que se llama Pi se esfuerza, no solo por salir vivo si no por salvar al animal de una muerte segura. Claro, sucede que esto de tener cerebro al final acaba otorgando cierta ventaja al humano. No diré que se entabla una relación amistosa, porque el tigre, que por cierto se llama Richard Parker, es un broncas. Como en toda relación mal avenida, cada vez que Pi entra en la barca le monta un cristo de categoría. Y debe entrar. Nuestro protagonista se pasa gran parte del tiempo en unos flotadores atados a la embarcación.  Y el animal con esa mirada del tigre llena de fiereza y de mal rollo. Pues con todo Pi acaba salvando la vida al animal. Y cuando llega lo de la isla parece que hubiera un conato de entendimiento.

Pero Richard parker es indiferente a todo tipo de humanidad. Cuando tiene la primera oportunidad y después de algunos meses de compartir barca, el animal se marcha sin ni siquiera una mirada o signo  de afecto. Sin decir adiós. Eso resulta doloroso y sin sentido al protagonista.

La película es muy imaginativa, contada como una historia dentro de una historia, con un final que obliga a repensarla y con cantidad de vicisitudes donde las circunstancias obligan a  Pi, a luchar a brazo partido.

También se habla mucho de dioses, de fe y del más allá y para justificarlo se presenta la naturaleza como una prueba a superar. Hay un documental que se llama “Grizzli Man”, donde el protagonista se hace amigo de los osos y donde predomina el buen rollo y la hermandad con una naturaleza que parece de dibujos animados. O eso cree el protagonista hasta que uno de esos trozos de naturaleza, indiferentes a todo sentimiento, se lo comió. A la naturaleza le da igual las personas.

4 comentarios:

Rafa Hernández dijo...

Tu lo has dicho amigo jaal. A la naturaleza le da lo mismo las personas, en cambio las personas son las que destrozamos la naturaleza. No he visto la película, pero bueno habrá que verla en cuanto se pueda. En lo referente al sujeto de Díaz Ferrán este no se debería ser considerado como humano, y mucho menos formar parte o relacionarlo con la naturaleza. "Menudo sinverguenza".

Un abrazo.

Mirella S. dijo...

Hola Jaal, interesante tu blog, voy a leerlo con más detenimiento. Me gustan los temas que tratas y me pareció una verdadera pintura urbana actual "Fauna nocturna", que tanto puede ocurrir en tu ciudad, como aquí, en Buenos Aires. Los personajes que describiste con economía, pero que son muy visibles, los veo a diario en mi barrio y yo también voy a comprar al super del chino...!!!!
Muchos saludos

Juan Ignacio dijo...

Hay personas que tras muchos años de convivencia, incluso hijos en común, también se marchan y si te he visto no me acuerdo. Al menos, por lo que cuentas, el tigre se va sin comerse a Pi; hay personas que ponen fin a la convivencia no marchándose, sino matando a la persona con la que han convivido. Yo solo conozco, entre humanos-tigre, bueno, al Tigre-Falcao.

Saludos.

silvo dijo...

Quizás quisieron poner en el escaparate esa forma de ser de los animales en cuanto a sentimientos, pero no siempre eligen lo mejor para ellos, no todos, un abrazo!

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